sábado, 20 de diciembre de 2014

SAME OLD, SAME OLD



Luego de festejar la caída del dictador Kadaffi, celebrar la revolución egipcia y firmarle certificado de defunción por enésima vez a los Estados Unidos de Norteamérica, las vanguardias intelectuales del pensamiento progresista se adelantan a los hechos y nos iluminan con reflexiones como la siguiente:

"Apoyada en sus inmensos recursos energéticos, Rusia es otra vez protagonista en el escenario internacional".

Para luego explayarse diciendo que:

"En un contexto de prolongada crisis en las viejas potencias y de conformación de un nuevo orden multipolar, Rusia tiene la oportunidad de recuperar su lugar central".

Como nos enseñó la Alemania de la década del 30, la educación mejora al ser humano y el staff del Dipló es un claro exponente de esta tendencia. Dicho en otras palabras, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que en lo que respecta a relaciones internacionales, esta gente la sabe lunga.

El único inconveniente es que se comieron un dato histórico algo relevante: esto ya pasó antes. El imperio ruso de entonces, que se encontraba registrado bajo la razón social URSS, se permitió un crecimiento fenomenal cabalgando sobre la renta extraordinaria de los hidrocarburos.

Y como todo período de crecimiento sostenido sobre la renta extraordinaria de algún commodity, en un momento alcanza sus límites, sobre todo cuando el precio internacional de este commodity vuelve a acomodarse.

Entonces podemos ver cómo el progresismo, tradicionalmente yeta, ve sus vaticinios refutados por la realidad misma cuando leemos que "el desplome de los precios del petróleo ha abierto una nueva fase en la crisis económica mundial en la que Rusia aparece como el primer país en sufrir sus consecuencias de una manera muy marcada, tanto en el plano social como en lo que hace al sector energético".


Yo soy de River. Sé muy bien lo que es no tener nada para festejar y aferrarse de cualquier cosa para poder tener una alegría (fui al Obelisco cuando campeonamos en el Nacional B).

Todos queremos que a Rusia le vaya bien, no sólo porque Putín nos cae bárbaro sino porque además un país clase media como el nuestro históricamente se desarrolla entre la grietas que abre la competencia entre dos grandes potencias -orden multipolar le gusta decir a esta gente-.

Pero seamos serios.  No es la primera vez que pasa esto. EEUU ya bombardeó todos los países que tenía que bombardear en los último 13 años para normalizar la relación con sus socios de Medio Oriente y el crudo volvió al precio que Occidente necesita.

Rusia está siendo aleccionada como ocurrió en tiempos de Reagan y en Roma ya existe otro Wojtyla que en los ratos en los que no mira fútbol se dedica a operar para aislar políticamente a los rusos del escenario internacional (Aunque debo reconocer que Bergoglio me compró un poco con eso de no recibir al Dalai Lama). 

Lo que ocurrió esta semana en Cuba -que se enrola en el marco del mismo proceso- no es un triunfo, es una desafortunada necesidad. La gran derrota es que para Cuba haya sido necesario buscar al vaticano como interlocutor y ceder diplomáticamente ante Estados Unidos. Porque éste es sólo el comienzo, y lo más probable es que el actual Papa juegue el rol de garante para que América Latina se acomode a la estrategia geopolítica de Washington, algo que más de una vez vivimos y muy pocas veces disfrutamos.

En lugar de festejar triunfos ajenos, mejor sería que nos pongamos a pensar qué vamos a hacer con Vaca Muerta si esta primavera del petróleo convencional se sostiene por mucho tiempo porque con la soja ya siamo fuora della copa, EEUU tiene medios que nosotros no para subsidiar sus propios emprendimientos de fracking y cuando este país se vaya al tacho Francisco no va a venir a rescatarnos.

4 comentarios:

Juan Guillermo Cocina dijo...

Comparto el desprecio a los progres caviar y sobre todo al nabo de Natanson; pero como usted ha dicho, esto recién comienza. El bloque de la UNASUR debe seguir todo este proceso de cerca. Y lo va a hacer seguramente.

Y no entendí -sinceramente- lo del Dalai Lama. Los chinos oprimen salvajemente al Tibet desde hace décadas, no sé... a lo mejor hubo ahí una lectura más profunda que yo no advertí.

ram dijo...

Es probable que aún sea demasiado pronto para sacar conclusiones desalentadoras, especialmente si consideramos la provarbial habilidad de USA para menospreciar rivales que, al final, los terminan derrotando o empantanando.
Y Rusia, es el peor rival para cualquier engreído con ínfulas, llámese hitler, napoleón o un tío tom obama. Lo peor que suele pasarle a ciertos imperios "del bien" es que subestiman a capacidad de resistencia del otro y así les termina yendo.
¿Apretar a un oso?, qué le puedo decir?, hasta las cosquillas son mal negocio.

Anónimo dijo...

abono al debate de mi amigo anarko, unas reflexiones de Jauretche
‘Si bien el objeto último de la Iglesia es la Ciudad Celeste’, -dije-, ‘ésta tiene que cumplir su misión en la tierra, en la ciudad terrena, que es donde ejerce su apostolado. Se propone salvar para el cielo, pero lo hace en la tierra y por consecuencia en la tierra tiene que vivir.’ ‘Vivir en la tierra significa convivir , y convivir significa una política que tiene que practicarse entre las políticas de la tierra (...).’ ‘Como institución política la Iglesia es la más vieja del mundo (...). Prescindiendo de la sabiduría
eterna que se le supone tiene una sabiduría política terrena, hija de una larga experiencia, la más larga de todas’.
[...]
‘La Iglesia se encuentra en presencia de un mundo que ya no se conforma a las estructuras capitalistas y colonialistas heredadas del siglo XIX. Ve con toda claridad el cambio y ha llegado a la convicción de que es inevitable.’ ‘Con prescindencia de las razones espirituales que aquí se han expuesto es natural que la Iglesia se ponga en la línea del cambio desde que éste es inevitable. Debe hacerlo por esa misma necesidad de convivir con el mundo presente y futuro, y con la estructura de la sociedad en la cual debe ejercer su apostolado. La Iglesia ha convivido con el Imperio Romano, con el feudalismo, con el capitalismo y deberá convivir con la sociedad que viene. (...) Cualesquiera sean las razones de orden moral, filosófico o teológico que inspiran la anterior encíclica «Mater et Magistra» y ésta «Populorum Progressio», hay razones de orden político (...) que llevan a adecuarse al mundo que nace (...), pues la misión de la Iglesia en la tierra es estar presente, cualquiera sean las circunstancias, con la palabra divina.’



Anónimo dijo...

Ram...Estados Unidos termina derrotado?! decime en qué año que me compro todos los diarios! Ni Altamira es tan negador de la realidad. No, lamento decirte que todavía nadie lo derrotó salvo en escaramuzas pedorras de la historia. Lo importante, como dice el Anarka, es ver como nos ubicamos nosotros, y después los grandes que hagan la suya mientras no nos jodan mucho.

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