En respuesta a ESTE post del Lic. Artemiópolis, el Anarka dice:Como respuesta a su interrogante, puedo poner un par de pistas.
Nadie observa el flagelo del whisky importado de 12 años que hace estragos entre los señores (y señoras) de clases más acomodadas sino que "la gente" es más proclive a condenar el flagelo del vino de marcas de consumo popular envasado en cartón (o Tetra para los amigos). ¿Por qué? Algunos dirán que es porque el whisky bueno no da resaca ni taladra el hígado, a diferencia del tetra que es como tomar kerosenne. Para nosotros -que tomamos tetra y cuando podemos whisky de 12 años- el quid de la cuestión está en el carácter de "consumo popular".
Lo mismo sucede con el paco, que vendría a ser la droga nac&pop a diferencia de la merca que es high class; los psicofármacos que toman sus esposas y el faso que es clasemediero-progre. En otras palabras, el hecho maldito del país careta. Algunos dirán que el paco no es tan "pop" ya que es consumido por una minoría a diferencia de otras drogas, pero no se tiene en cuenta que los consumidores de paco tienden a quedar fuera de todo relevamiento estadístico estatal o privado.
Y aún siendo minoritario, al consumidor de paco se le atribuyen características anti-sociales que lo hacen pasible de discriminación (es negro; pobre; de la calle; de la villa; chorro). Como todos sabemos, el buen burgués siempre está más interesado en dirigir el espástico brazo del Estado contra los personajes antisociales enumerados más arriba, y desviarlo de sus pares buenos burgueses que por ahí en su casa se matan a whisky y pastillas. ¿Acaso es casualidad que la clase media progre esté interesada en despenalizar el faso, droga con la que se siente más identificada, pero sea partidaria de mantener restricciones al consumo de paco?
Por más que la merca tenga mayor llegada incluso a estratos populares, el estereotipo del merquero no genera tanto horror como el del niño paquero que mata a una vieja por dos pesos, así como tampoco molesta el estereotipo del pibe bien que se fuma un faso y no jode a nadie.
A fin de cuentas, es sólo otro caso más de discriminación. El paco se volvió una variable más de discriminación, y a través de este discurso se transmite la idea de que hay todo un sector de la juventud que no sirve para nada, por ende que no tiene ningún sentido focalizar recursos estatales -aparte de la represión- sobre ellos porque están más allá de toda salvación posible. No sólo es negro; pobre; inculto; falto de educación y carente de cultura del trabajo, sino que además tiene las neuronas quemadas por el paco. Hay que descartarlos.
Y acá viene el mayor problema de esta cuestión: ¿Cómo le hago entender todo esto a la mamá de un chico que se está matando con paco, y que prefiere que el Estado interevenga aún en forma represiva? Ahí está el dilema de ser progre, y por eso me hice anarquista.
Un abrazo, ManuK.

