martes, 8 de septiembre de 2009

CONSUMO POPULAR

En respuesta a ESTE post del Lic. Artemiópolis, el Anarka dice:

Como respuesta a su interrogante, puedo poner un par de pistas.


Nadie observa el flagelo del whisky importado de 12 años que hace estragos entre los señores (y señoras) de clases más acomodadas sino que "la gente" es más proclive a condenar el flagelo del vino de marcas de consumo popular envasado en cartón (o Tetra para los amigos). ¿Por qué? Algunos dirán que es porque el whisky bueno no da resaca ni taladra el hígado, a diferencia del tetra que es como tomar kerosenne. Para nosotros -que tomamos tetra y cuando podemos whisky de 12 años- el quid de la cuestión está en el carácter de "consumo popular".

Lo mismo sucede con el paco, que vendría a ser la droga nac&pop a diferencia de la merca que es high class; los psicofármacos que toman sus esposas y el faso que es clasemediero-progre. En otras palabras, el hecho maldito del país careta. Algunos dirán que el paco no es tan "pop" ya que es consumido por una minoría a diferencia de otras drogas, pero no se tiene en cuenta que los consumidores de paco tienden a quedar fuera de todo relevamiento estadístico estatal o privado.

Y aún siendo minoritario, al consumidor de paco se le atribuyen características anti-sociales que lo hacen pasible de discriminación (es negro; pobre; de la calle; de la villa; chorro). Como todos sabemos, el buen burgués siempre está más interesado en dirigir el espástico brazo del Estado contra los personajes antisociales enumerados más arriba, y desviarlo de sus pares buenos burgueses que por ahí en su casa se matan a whisky y pastillas. ¿Acaso es casualidad que la clase media progre esté interesada en despenalizar el faso, droga con la que se siente más identificada, pero sea partidaria de mantener restricciones al consumo de paco?

Por más que la merca tenga mayor llegada incluso a estratos populares, el estereotipo del merquero no genera tanto horror como el del niño paquero que mata a una vieja por dos pesos, así como tampoco molesta el estereotipo del pibe bien que se fuma un faso y no jode a nadie.

A fin de cuentas, es sólo otro caso más de discriminación. El paco se volvió una variable más de discriminación, y a través de este discurso se transmite la idea de que hay todo un sector de la juventud que no sirve para nada, por ende que no tiene ningún sentido focalizar recursos estatales -aparte de la represión- sobre ellos porque están más allá de toda salvación posible. No sólo es negro; pobre; inculto; falto de educación y carente de cultura del trabajo, sino que además tiene las neuronas quemadas por el paco. Hay que descartarlos.

Y acá viene el mayor problema de esta cuestión: ¿Cómo le hago entender todo esto a la mamá de un chico que se está matando con paco, y que prefiere que el Estado interevenga aún en forma represiva? Ahí está el dilema de ser progre, y por eso me hice anarquista.

Un abrazo, ManuK.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿CONTRADICCIÓN?

La foto no necesita muchas aclaraciones, pero como bien dijo el compañero Joe Cornejo, Diego es el único amigo que tienen en común Ménem y Fidel. ¿Cómo podemos explicar este carácter tan dual del personaje?

Sin caer en simplismos gorilas sobre el doble discurso, recordamos que nadie representa mejor que el gordo a ese argentino medio que admira al Che, respeta a Fidel y desconfía del imperialismo yankee pero a su vez hizo presidente a Mén*m 2 veces por apabuyante mayoría (y de paso aprovechó el 1 a 1 para conocer Cuba). ¿O acaso en el año 95, ese 49% que reeligió a Carlos eran todos garcas bienudos de recoleta ideologicamente liberales y humildes habitantes del conurbano sin acceso a la educación formal, presos del aparato clientelar pejotista?

Si no fuera por este sujeto histórico tan contradictorio, ¿De qué viviría Lanata y su vulgar columnismo para oficinistas antiimperialistas que compran Olé?

¡GRACIAS DIEGO!

EL FACTOR V

Las elecciones porteñas del año 2007 redundaron en sorpresa para el Movimiento Libertario. Muchos porteños de ideas aparentemente progresistas, terminaron votando como jefe de gobierno a Mauricio Macri y todo lo que él representaba. Algunos trasnochados se aventurarían a decir que los porteños se volcaron hacia la derecha, pero este libertario prefiere pensar que fue la primera manifestación electoral de anti-kirchnerismo orientado.

Recuerdo mi frustración cada vez que escuchaba a alguien diciendo "Macri mucho no me gusta, pero está Michetti". Evitaré hacer consideraciones acerca de la validez u oportunidad de este argumento, pero remarco que lo que me llamó la atención fue la función que Michetti cumplió en esta fórmula: fue el resguardo moral de un votante a quien la daba culpa -o vergüenza- votar a Macri, pero que estaba convencido de la necesidad de votar contra el Kirchnerismo. Los asesores de campaña del PRO lo vieron mejor que nadie, y así nació el mito de Michetti.


Este mito no tardó de diluirse con los resultados del último 28 de Junio que -mucho desgaste PRO mediante- dejaron muy mal parada a Michetti de cara al 2011, con 31 puntos a sólo dos años de haber sido coronada vicejefa de gobierno con 60. ¿Un 30% de los porteños cambiaron de idea sólo en dos años? Tal vez, pero también es válido creer que en el 2007 no eligieron a Michetti por sus capacidades propias sino más bien, por el analgésico moral que ella representaba.

Ésa es la función del Vice en la fórmula. ¿Cuánto progresista o incluso peronista, terminó votando a De La Rúa por el aliciente que El Chacho ofrecía? ¿Cuánto "hombre de campo" votó a Cristina en el 2007 confiando en que el buen Cleto iba a resguardar sus intereses sectoriales? (Tarea que cumplió con inesperada eficacia).

El Factor V (no hace falta aclarar que es por Vice) da vuelta una elección, ya que puede brindarle a un candidato el restito necesario para zafar del ballotage. Por esto elegir un buen binomio es complejo como una jugada de ajedrez y resulta de vital importancia. No es una simple sumatoria de votos, esto en Política no existe. Es algo más complejo, y tiene una relación estrecha con la culpa y la vergüenza.

En esto consiste el capital político de Felipe Solá, que por su cuenta resulta insignificante pero que puede ser un adorno muy adecuado para edulcorar una dura candidatura gorila o derechosa. Por poner un ejemplo: Cobos - Solá o Reutemann - Solá. Sólo pensarlo me da chucho de frío.

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