lunes, 10 de julio de 2017

DESAFORADOS


El tema de los fueros resulta un tema complejo, pero vamos a resumirlo para aquél que no tuvo el privilegio de cursar y/o recursar en Av. Figueroa Alcorta entre Joaquín V. González y Juan A. Bibiloni.

Por imperio de los Arts. 69 y 70 de la Constitución Nacional (aquélla que indirectamente redactó Juan B. Alberdi) los diputados y senadores son inmunes al arresto. Esto significa que ningún Juez puede ordenar su arresto salvo los casos de flagrancia que prevee el Art. 69 (o sea, que lo agarren con un fierro en la mano al lado de un fiambre y que tenga las manos manchadas con sangre).

¿Por qué? Porque sí. O más bien. Porque un diputado o un senador es un representante electo por el pueblo de la Nación Argentina cada dos años. La función que cumplen es la expresión más directa de la voluntad popular. Si arrestan a un diputado o a un senador, éste se verá imposibilitado de ir al congreso, expresar su opinión o votar las leyes que luego regirán para el conjunto de la sociedad. Entonces el constituyente decidió resguardar el funcionamiento normal del cuerpo mediante este especial privilegio. Y nadie quiere vivir para ver las consecuencias de algo que funcione de otra forma. Máxime cuando los Jueces -tipos a los que nunca nadie votó- muchas veces son mercenarios del poder de turno. El Pueblo no gobierna ni delibera sino por medio de sus representantes. Acéptenlo o váyanse a vivir a Cuba.

¿Está bien? ¿Está mal? No sé. Pero a vos no te gustaría que un juez amigo del poder mande a arrestar al diputado que vos elegiste para que no pueda votar lo que vos crees que está bien. ¿Esto significa que nadie puede investigar a un diputado o a un senador? No. Sólo significa que no puede ser arrestado, pero nada impide que pueda ser investigado, procesado, llevado a juicio y eventualmente condenado por algo que hizo.

Al contrario de lo que el vecino promedio cree, los fueros no son un pacto de impunidad para los políticos parásitos a los que mantenemos con nuestros impuestos. Cuando el diputado o senador es muy chorro -y lo que es peor, se nota- el Art. 70 de la propia constitución prevee que el mismo puede ser sometido a un proceso de desafuero, que habilitaría al juez a ordenar su arresto. Entonces se impone que mediando causa penal y pedido de juez, se inicie un proceso de desafuero que requiere 2/3 de la cámara pertinente (sea de diputados o de senadores).

Sin embargo, no cualquier causa penal puede ser causal de desafuero. De lo contrario estaríamos volviendo ilusoria la garantía que el constituyente impuso en los Arts. 69 y 70. Denunciar es gratis, y a nadie le resultaría razonable que un diputado pierda su lugar en el congreso sólo porque un vecino lo vio meando la rueda de un auto o porque a un fiscal no le guste su signo político.

Por ese motivo, la ley 25.320 del año 2.000 (gobierno del procesalista De La Rúa, no del montonero Firmenich) dispuso que para que un proceso de desafuero sea procedente, se requiere que exista una causa penal, que en ella exista motivo de sospecha suficiente para citar a indagatoria al imputado y que el imputado aproveche su condición de legislador para evadir o entorpecer el accionar de la justicia evitando la declaración indagatoria. Así lo dispone el propio Art. 1. Recién entonces, y ante la no comparecencia del imputado, el Juez puede solicitar que se someta al diputado o senador proceso de desafuero.

¿Es el caso del Arquitecto Julio De Vido? No. El juez Rodríguez no encontró motivo de sospecha suficiente siquiera para citarlo a indagatoria. Y aún si lo hubiera hecho, habría sido un disparate ordenar la detención de alguien que ni siquiera tuvo la oportunidad de presentarse a ofrecer su propia versión del hecho. Sobre todo cuando nunca exhibió motivos para suponer que no habría de presentarse, habiéndose presentado a declarar en todas las causas que se le imputaron con anterioridad siempre que se lo citó.


Por otra parte podemos ver el emocionante gesto de Massa y Stolbizer renunciando a sus fueros y poniéndose a disposición de la justicia por las dudas. ¿Puede un diputado o un senador renunciar a sus fueros? Como poder, se puede cualquier cosa. Nada lo prohibe. El papel absorbe cualquier tinta que uno le imprima.

Pero una renuncia en abstracto a esa garantía constitucional tiene tantos efectos jurídicos como un apretón de manos, y es tan válida como renunciar en abstracto al derecho de propiedad. Tu propiedad va a seguir siendo tuya a menos que la dones o la abandones sin reclamar. Ojo, el líder revolucionario Humberto Tumini, por ejemplo, hace décadas que renunció al derecho a trabajar que le garantiza la Constitución en los Arts. 14 y 14 bis. Sin embargo, nadie le puede impedir buscar un trabajo decente si un día recapacita (esperemos que algún día lo haga).

Porque la única forma unilateral, voluntaria y eficaz de no ampararse en los fueros es ir a declarar cada vez que te citen -como hizo De Vido- y entregarte voluntariamente en caso de que se te condene (todo dentro del marco de una causa concreta). No hace falta firmar ningún instrumento público para eso. Y firmarlo tampoco te impide abusar de los fueros.


La emocionante renuncia proclamada por Massa y Stolbizer, entonces, no es más que un oportunista acto de campaña. Y esto no tiene nada de malo por sí solo. El problema es que ya a nadie le importa. Tanto Massa como Stolbizer están afuera del centro de la escena política y no saben por dónde entrar. Desaprovecharon una gran oportunidad dedicándose a un opoficialismo poco creíble y ahora ya a nadie le importan sus intentos de llamar la atención. Los 15 minutos de gloria ya transcurrieron.

lunes, 3 de julio de 2017

REACCIONES QUÍMICAS*


*Se advierte al público que este posteo es obra de un incurable partidario del modernidad.

La historia argentina es una sucesión interminable de reacciones redox. Para ahorrar una compleja explicación sobre un tema en el que no puedo más que pasar vergüenza, lo simplificaré y diré que una redox (por reducción/oxidación) se trata de una reacción química que en el despliegue de su potencial consume los presupuestos de su propia existencia (el autor pide disculpas por adelantado a cualquier químico que lea esto y se agarre la cabeza por la blasfemia, y solicita encarecidamente que no sean muy crueles en sus comentarios).

Para existir necesita dilapidarse a sí misma. Es lo que ocurre dentro de una pila, y por ese simple motivo es que la pila se agota. Es también lo que tiende a ocurrir con el país cada vez que concluye un gobierno justicialista. Se acumula un grado razonable de bienestar socioeconómico que le permite a un ciudadano ya pleno y empoderado ejercer el acto de soberanía definitivo: hacer bien mierda todo lo que consiguió.

No es intención de quien escribe juzgar lo correcto o incorrecto de este proceder. Es natural que quien mejoró su situación económica se vea conmovido por inquietudes que antes parecían abstractas. Se puede decir también que hay un gran cuota de responsabilidad de parte de una dirigencia que no sabe interpretar las inquietudes de sus votantes y que nunca tiene un plan para el día después de mañana, cuando deja de llover. Pero eso ahora no importa. Prosigamos.


En este nuevo panorama de necesidades básicas satisfechas y reafirmación de la autoestima capitalista, cualquier kiosquero que cobra adicional por cargar la SUBE es abordado por ideas posmodernas. Ideas geniales y novedosas que todos escuchamos. Por ejemplo, que nadie tiene razón y que cualquier opinión debe ser respetada por igual, no importa cuántos desaparecidos se nieguen o cuántos discapacitados se queden sin pensión. Es inútil discutir. Después de todo, el feng-shui tiene tanta validez como la física y no existen los discapacitados sino las personas que el Estado declaró arbitrariamente como tales.

El problema se vuelve preocupante cuando el ejercicio caprichoso de la preferencia estética -propio de una sociedad con necesidades básicas satisfechas- termina atentando contra los presupuestos fácticos que la hacen posible. Entonces se nos ocurren ideas tan oscuras como que si gana X candidato va a enfriar la economía, pero a mí me vendría bien ya que con una buena recesión bajaría el precio del iPhone. El bienestar de uno no tiene relación con el bienestar de los otros, la causalidad es un mito perimido de otros tiempos y votar a uno es lo mismo que votar a otro. Si robar, roban todos.

Paradójicamente, todo proyecto político que busque crecimiento económico inclusivo trabaja para cimentar las bases de su propio derrumbe. A esta altura de la historia deberíamos tenerlo largamente aprendido.

Pero a no desesperar. O sí. Eventualmente va a ocurrir lo inevitable. Por las mieles propias de todo proceso de liquidación del patrimonio estatal, la pila se termina agotando. Tal vez no este año, que el desempleo sigue abajo de los 10 puntos. Pero sin dudas ocurrirá. La realidad existe, se puede definir objetivamente si se cuenta con las herramientas idóneas para hacerlo. Nadie escapa a la oxidación por mucho que patalee y la "mayoría silenciosa" con la que cuenta Durán Barba es la primera en ir y saquear supermercados cuando los números no le cierran. 


¿Va a pasar este año? No sé. Me inclino a pensar que no. ¿Va a incidir en el resultado electoral? Hasta ahí. Cristina va a salir primera en Provincia de Buenos Aires. No creo que por mucha ventaja, pero va a estar arriba. Y no va a ser el tiro de gracia al oficialismo, que aún va a mantener números razonables en el resto del país. En Buenos Aires juegan de visitante, y con que mantengan cierto piso y nadie les saque mucha ventaja, su estrella se mantiene encendida.

Lo que es indudable es que los oxidados se acumulan, y alguien tiene que estar ahí para representarlos. Eso sí, nadie va a representarlos si se mantiene en un 2013 mental permanente, refugiado en el instituto patria, bailando en el patio, cazando traidores y comprándole sanguchitos de progresismo al utópico tardío de turno. En principio pareciera que la ex presidenta interpretó esto correctamente y organizó un acto de campaña dedicado a los oxidados que nos legó la invariable crueldad de los procesos químicos. Con albinas y no videntes arriba de un escenario, sin apelaciones a lo que debió ser y no fue.

Después de todo, ¿Qué es el Justicialismo? Sin dudas no es un partido. El Justicialismo es la moderna expresión política de todos los oxidados que no tienen quién los represente. De esos desafortunados que no la pegan nunca y que terminan pagando con la corrosión material de sus cuerpos los caprichos de aquellos que no tienen mejor cosa para hacer con su tiempo libre que ir comprarse un libro de feng-shui. Y como se ha dicho, los oxidados siempre van a existir porque el argentino está condenado a la redox eterna. Aunque en algún momento dejen de creer en la química. El Justicialismo no muere nunca porque los espera siempre al costado y con los brazos abiertos, listo para repatriar científicos.


¿Vamos va a volver? No sé. Lo que es seguro es que si queremos hacerlo, no vamos a volver de la misma forma que nos fuimos. Dejemos un poco de mirar el espejo retrovisor. Saldada la cuestión de por qué estamos hoy acá, evitemos esas ganas locas de decir "yo te avisé". A nadie le importa quién tenía razón hace dos años. Y en caso de que importe, a nadie le sirve discutirlo a 5 semanas de las elecciones.

Seamos modernos, como siempre fue el justicialismo. Hay que dejar de robar con la épica al menos por dos años. Hablemos de cosas que pasan y no de cosas que habrían pasado si el otro no fuera una víctima cautiva de una supuesta posverdad. Si este año toca ser la minoría intensa que representa a los pobres y los progres, que así sea. Pero seamos algo. Seamos un verbo y un sustantivo. O mejor aún, varios verbos y varios sustantivos. No esa compleja constelación de adjetivos que engalanan todo ocaso creativo. Si nos mantenemos leales a esa tradición justicialista, entonces no hay forma de que no sobrevivamos a uno o dos traspiés electorales.


Y así concluye esta primera entrega de la serie titulada "Por qué los posmodernos son todos son una manga de pelotudos". El autor se encuentra en pleito con su propia decadencia creativa pero a medida que pueda va a ir posteando algo. Y por último les dice: déjense de joder y si viven en provincia voten a Cristina.

martes, 27 de junio de 2017

LA QUINTA PATA

Éste es un posteo dedicado a los militantes. Sí, a esos pibes y pibas que por ideales, por amor, por calentura, porque no tienen otro lugar donde ir o tal vez por todas esas cosas a la vez sacrifican años de su vida y entran por la puerta de servicio a ese mundo enorme que es la vida pública. El mundo es suyo, y si alguna vez vamos a volver es por ustedes y no por los clowns/diseñadores/loquevenga que buscan sacar un mango haciendo memes y apps.


A principios del año 2009 el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires era el Ing. Mauricio Macri. El kirchnerismo era -como es hoy- oposición y sus juventudes militantes habían organizado una campaña denominada "Macri Vago" que consistía, entre otras cosas, en realizar pintadas en diversos lugares de la ciudad con esta leyenda de cuestionable ingenio.

A un minúsculo grupo de militantes (3 para ser exactos, pero con cupo por género cubierto) esta consigna le parecía algo boluda para salir a militarla enérgicamente. El grupito se autodenominaba "J.P. La Vagancia" y se componía por la Cra. Ailín Kessel, el Cro. Joaquín Pérez Suárez y por supuesto quien escribe. Los tres se conocieron durante el 2008 en la órbita de la organización Peronismo Militante, aunque algunos se encontraban más inmersos en la orgánica que otros.

El cronista y coprotagonista de esta historia aprovechó esta publicación -que hoy es marginal y entonces lo era algo menos- para sentar la posición oficial del grupito a través de este posteo, el 17 de febrero del 2009, y resultó ésta la primera vez que se leyó públicamente la expresión Macri Gato (siempre y cuando nadie me muestre algo anterior a Febrero del 2009). 

Primera publicación de la consigna MACRI GATO hecha con paint, del 17/2/2009
(http://anarkoperonismo.blogspot.com.ar/2009/02/porque-pinto.html).

En principio no estaba destinada a ser más que un chiste para muy pocos, pero se materializó una noche después cuando Ailín y Joaquín la pintaron en una pared sobre la calle Alsina entre Combate de los Pozos y Entre Ríos (a la sazón, años más tarde y en esa misma pared las Liebres del Sur pintaron PRAT GAY junto con la cara del Che Guevara). Así es como se celebró en este blog, porque mejor que prometer es realizar, y el Anarka lo escribió pero Ailín y Joaquín como buenos militantes lo hicieron realidad.

Primera pintada con aerosol de la consigna Macri Gato en la vía pública, del 18/2/2009
(http://anarkoperonismo.blogspot.com.ar/2009/02/mejor-que-prometer-es-realizar.html).

Transcurridos unos meses me llegó el rumor de que el Cro. Andrés "Cuervo" Larroque se topó de alguna forma con la consigna, y consideró que era una buena idea utilizarla para realizar pintadas en los barrios de la ciudad. Si esto es verdadero o falso sería muy bueno que alguien me lo confirme, pero amén de ello, allá por abril del 2009 me llegó la foto que reproduzco abajo, y que celebré mediante este posteo del 7 de abril del 2009. Luego de eso pude ver pintadas como ésta en varios lugares de la ciudad.

Pintada de La Cámpora, circa abril de 2009
(http://anarkoperonismo.blogspot.com.ar/2009/04/las-paredes-hablan.html).

Desde entonces, y mediante ese poder catalizador que tiene la organización militante, la humilde consigna fue rebotando y pintándose en diversas paredes hasta que con el correr del tiempo se convirtió en parte del folklore de mucha gente a la que se le fruncía el culo ante la idea de tener a Macri como presidente.

Desgraciadamente ese terror se materializó tanto o más que la consigna, Macri se hizo presidente y este blog siguió siendo tan marginal como siempre. Ailín, Joaquín y el cronista se dedicaron cada cual a lo suyo, pero enorme fue la sorpresa cuando conocimos sobre el caso de Luis Llanos, el joven jujeño que poniendo el cuero le gritó Macri al gato y terminó detenido. A su modo es el verdadero héroe de esta pequeña historia, ya que le dio un verbo a un relato muy adjetivo. El resto es historia conocida.

Luis Llanos, militante jujeño de La Cámpora detenido por gritar "Macri Gato" el 17/5/2016.

Bien se puede decir que se nos ocurrió a nosotros. Pero sin dudas no nos pertenece. Le pertenece a la militancia y a toda la gente que la anda reproduciendo por distintas redes sociales. A las Ailines y los Joaquines que aún hoy la pintan con aerosol, a los Luis Llanos que terminan en cana por gritarla. A todos los que le sale como por acto reflejo cada vez que lo ven al gato. Y ciertamente no le pertenece a nadie que trate de robar un poco de fama mandándose la parte en una entrevista (si es que aparte no está lucrando con su uso).

DISCLAIMER: Si nuestro plan para volver es la "cyber-intervención artístico-humorística", entonces muchachos lamento decirles que no vamos a volver.

Ailín y Joaquín la noche que pintaron de contrabando Macri Gato, el 18/2/2009. La identidad de El Anarka, como siempre, se mantiene incógnita. Y por las dudas, la acción penal por daños prescribió hace mucho, gato.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

WELCOME TO THE JUNGLE


Es muy fácil editorializar una derrota. Sólo hace falta señalar lo que se hizo mal y con eso se obtiene licencia de analista agudo y reflexivo. Otro tanto para los triunfos, que de por sí no necesitan explicación alguna y en el mejor de los casos pueden implicar expectativas de onerosos contratos. El blanco y el negro sólo guardan información redundante y a lo mejor inútil. El interés científico se encuentra en los grises, ya que en esta infinidad de tonos se expresa la enormidad del universo. Acá vamos.


Mauricio Macri ganó. Si alguno no se enteró, que lea cualquier diario o prenda un rato la tele. Ganó por dos puntos y medio -con el resultado pendiente de escrutinio definitivo- y ese exiguo margen resulta suficiente para quedarse con el manejo del aparato estatal ya que como en tantos otros ámbitos de la vida, winner takes all.

Después de doce años de hegemonía política indiscutida el Kirchnerismo a través de su adoquín Daniel Scioli se despidió de la gestión obteniendo un 48,6% de los votos válidos emitidos (cifra pendiente de recuento definitivo). Abandona el poder con 65% en La Matanza, 60% en la tercera sección electoral de la Provincia de Buenos Aires y 35% en la Capital Federal. Se da el lujo de obtener un millón de votos más que en el 2011, perfomance electoral que se puede reputar como la mejor en toda su trayectoria. 6 puntos menos en Córdoba y 4 más en Santa Fe. 4 menos en Provincia de Buenos Aires. Nada mal para 12 años en la gestión, serios problemas económicos y un avanzado cuadro de autismo. Muy malo para mantenerse a cargo del presupuesto público.

Se perdió la Provincia de Buenos Aires, como en 1983, pero el piso electoral del justicialismo no se vio seriamente perforado. Desgraciadamente se topó con un candidato opositor que obtuvo 700.000 votos más ya que, a diferencia de tantos otros años, la oposición encontró su Gran Esperanza Blanca que aglutinó todo el maremágnum de votos jamás antes alcanzado con el discurso incendiario.

Y elaborando una interpretación más abstracta y no por eso menos cierta, levantó en su entorno un frente del rechazo que le vedó la posibilidad de triunfar en un ballotage.  No resulta menos cierto que el resultado del Frente para la Victoria fue inflado por un frente del rechazo relativamente alto que ya genera el presidente electo sin haber transitado un día por el desgastante poder público nacional.


En la euforia televisiva del vencedor se deja ver, entonces, y para quien sepa leerlo, un dejo de preocupación. Porque como bien se sabe, la revolución (de la alegría) es muy romántica pero después hay que vivir en Cuba. ¿Y es acaso ese ajustado triunfo el que Macri necesitaba para llevar a fondo sus diabólicas transformaciones?

Si alguien me hubiera preguntado antes del Domingo, respondía sin dudar que este ballotage se resolvía en un 60/40 a favor de Macri. Tal vez sea optimismo bobo de un talibán. Pero este resultado -que es casi el 50/50 que ofrece una moneda al aire- grita a voces lo que nadie se atreve a decir. Las palabras más temidas por todo aquél que cree en la política. Y el mayor de los anhelos de toda corporación que no cree en ella. Gobierno débil.

Si el Frente para la Victoria se hubiera impuesto por igual margen, no se estaría terminando el escrutinio definitivo que ya la O.T.A.N. bombardearía el conurbano para eliminar células del Estado Islámico. Por imperio de injusticias propias de este país el mismo resultado es inobjetable si se invierten las fuerzas políticas. Pero para nada carente de consecuencias.

Donde se percibe una debilidad se abren grandes oportunidades de extorsión. Porque donde hay una necesidad, existe un negocio. Y donde un gobierno llega rengueando, Clarín te presta una muleta pero te la cobra. Y cuando se cansa la patea y te vas al piso sin escalas. Lo mismo aplica a los otros sectores de la economía.

Hasta el día de hoy, el presidente electo asumió con cifras no inferiores al 60% de los votos y ese enorme miembro viril electoral lo utilizó discrecionalmente para dirimir toda disidencia en el arenero político de la Ciudad de Buenos Aires. Otra será la historia el 10 de Diciembre.


El gobierno de Mauricio Macri no termina de festejar su triunfo y se inaugura con presiones corporativas. El campo reclamando garantías antes de liquidar 8.800 millones de dólares por exportaciones. Radicales envalentonados que se sienten mal pagados por la distribución de cargos públicos. Editoriales de La Nación que rinden homenaje a su histórica línea ideológica. Desavenencias con el grupo Techint y un fallo de la Corte Suprema que pone en aprietos la solvencia financiera del régimen de seguridad social nacional (Esto último no es nada que no se resuelva sentándose con Lorenzetti y prometiéndose concesiones recíprocas ya que estamos ante el presidente de la Corte Suprema maś político de la historia reciente).


Éste es el día de pago para todos los sectores que encontraron en el kirchnerismo un interlocutor demasiado duro. Y para todos aquellos que buscaban diálogo, bueno. Acá está. El sueño se hizo realidad. Bienvenidos a la aldea ingobernable. Resultará mejor para el propio Mauricio Macri que aprenda a poner límites a estos reclamos, porque bajándose los pantalones en todas no se llega a cumplir cuatro años. Ni Ménem lo hizo.

Y si se pretende construir una legitimidad mayor al 50/50 que permita llegar a buen puerto, cabrá preguntarse entonces qué fue lo que hizo que un ciclo político que inició con 22% de los votos haya atravesado 12 años y se despida con 48,6%. A veces hay que cagarse a bifes con los poderosos y no sólo con los pobres. Así entonces, tal vez se aprende a ser un estadista. Aunque sea uno de derecha.


Por último, vale recordar a quienes comparten mi credo justicialista que -como bien nos enseñó el Dr. Manhattan- nada termina. Nunca. El peronismo sigue existiendo, lo demuestra el resultado electoral. Y alguien tiene que estar ahí siempre, unido y organizado, marcándole límites a un gobierno flojo de legitimidad y muy entusiasmado por bajarse los pantalones ante las presiones corporativas de los grupos económicos. Es eso o admitir que toda esta militancia de los últimos años no fue más que un viaje de egresados. Y me niego a creer que fue eso.

Viva Perón. Y también Kropotkin.

domingo, 15 de noviembre de 2015

NATURAL BORN KILLERS


Hola, soy Patricio Santos Fontanet, maté más gente que:

El clan Puccio,
Robledo Puch,
El Petiso Orejudo,
Los 12 apóstoles,
El avión de LAPA,
Cualquier accidente aéreo,
Gildo Insfrán,
Cristian Favale,
José Ángel Pedraza,
La puerta 12,
Los capos de la barra de Boca,
Agustín Orión,
La gripe A,
Los narcos de Ayotzinapa,
Jorge Mangeri,
Los yankees en Granada,
Cualquier inundación,
Luca Brasi,
La pendeja de La Llamada 1 y 2,
El salmón de criadero,
Las madres que no compran Lisoform para cuidar a sus hijos (malas madres),
Los velocirraptores de Jurassic Park,
Shang Tsung,
Gregor Clegane (La Montaña),
Los jihadistas de París,
Los que se cargaron a los giles de Charlie Hebdo,
100 menos que los persas en Termópilas,
por supuesto, mucho menos que Troszky,

y sigo libre! Los franceses lloran por cualquier cosa...

lunes, 26 de octubre de 2015

BASTA DE CULPAR A CARTA ABIERTA


Es muy difícil hacerse el superado cuando algo realmente te importa. La verdad que nada útil se puede escribir a esta hora sin que se exprese lo emocional, la tristeza o el resentimiento. Pero acá va un intento.

Le pifiamos. Se le quiso enseñar al pueblo lo que el pueblo siente desde twitter y cátedras libres de cultura popular que se dictan en una facultad a la que el pueblo ni se asoma. Mucho House of Cards. Muy poca realpolitik. 

Porque pensémoslo bien: ¿A quién le gustan Los Pimpinela, o Ricardo Montaner, hoy en Octubre de 2015? Una cosa es ser mersón y otra muy diferente es ser un descerebrado. El candidato que elegimos es un ensayo de populismo elaborado en el laboratorio de los becarios de Alabarces, y al parecer allá no distinguen muy bien la diferencia.

Y lo que es peor, subestimamos al pueblo. Desde el ideario de una clase media sobrepolitizada elegimos un sujeto que a priori asumimos como popular, sin mayor base empírica que unos resultados electorales del 2011. Una caricatura que nos hacemos de lo que es el hombre común. Y como toda caricatura es burda, anacrónica y delirable. Pero lo más grave de todo, fantasiosa.

No hablamos de política. Total, no pasa nada, al pueblo no le importa la política, mira a Tinelli. Error garrafal en vista de los 12 años que gobernó un populismo que con su hiperpolitización llegó a obtener resultados de 54%.

¿Hablar de política es hablar de Habermas o Arendt? No. Hablar de política es hablar de problemas concretos. De cosas que a la gente le joden, y que te llevan a salir un domingo de tu casa y votar. Massa habló más de política en toda esta campaña que Scioli. Dijo barbaridades, propuso matar, bajar aviones y proyectos que en general no pasan un control de constitucionalidad. Pero dijo algo. Y hoy desde la nada misma se levantó un quincho con parrilla que nos hizo tambalear la hipótesis de continuidad. ¿El pueblo es facho por elegir esto? Sí y no. Lo que es seguro es que la política le interesa.

Macri fue político. Prometió algo tan vacío como un cambio, sin profundizar en detalles. Pero prometió. Fue el verbo cuando nosotros nos conformamos con ser un sustantivo. Nuestra fascinación con la retórica nos hizo creer que se trataba de una cuestión sustantiva, cuando Néstor y Cristina fueron dos verbos brutales que signaron la política argentina de los últimos 12 años.

Hasta el día de ayer redujimos la campaña a un problema estético. Quiero creer que esta confusión terminó en este mismo momento. Porque los votos están ahí, y no son estáticos. Queda casi un mes. No los vamos a ganar suspendiendo la discusión política y despejando las preguntas con una sonrisa de colgate whitening (aclaro que con esto no abogo por asistir a un debate que tuvo menos rating que el fútbol).

Vamos a tener que mirar a la gente y hablarle de algo. Prometerle ir a algún lado, quién sabe dónde pero un lugar distinto. Aunque sea una tierra de fantasía, algo mucho mejor que lo mismo pero con música de los Pimpinela. La gente se merece soñar con algo mejor. Aunque después se la violen. Porque, después de todo, qué es un político sino un tipo que te promete que te va a llevar de un punto A a un punto B.

El peronismo es la expresión política de aquéllos que no cursaron Ciencia Política. Y es profundamente político. Paradójicamente nos pasamos 12 años politizando a una sociedad para después proponerle no hablar más de política.

Es la hora de volver a ser políticos. Eso o seguir tratando a todos de imbéciles y conformarnos con la frustración de aquéllos años en los que intentamos ser grasas pero el pueblo nos falló y se casó con el empresario exitoso. Un lugar muy cómodo para todo aquél que tiene vocación de veterano alfonsinista.

Nota aparte, un reconocimiento especial para todos aquellos sectores progresistas de grandes centros urbanos que con enorme madurez política sentaron su posición, pero dejaron de lado sus resquemores estéticos y votaron a Scioli. Dejen de putear a 678 y a Horacio González que hoy no fue ése el problema. Esos votos no fallaron.

(DICHO SEA DE PASO, LEER ESTO DEL 12/14 Y NO DIGAN QUE NO SE AVISÓ).

miércoles, 28 de enero de 2015

ANTISEMITAS



Nadie puede negar que detrás de la simpatía por la causa palestina que prolifera en este país existe algún dejo de antisemitismo criollo.

Ojo, acá también se mezcla ese espíritu típicamente argentino de solidarizarse con el perdedor, con el underdog. Con el equipo africano que llega al mundial y se la banca hasta octavos.

Pero decididamente, cuando defendemos la causa palestina, a través nuestro habla el nono que vino de Italia cagado de hambre y lloraba por el Duce. Somos Miguelito. Al menos un poquito.

Enfrentémoslo: somos una nación fundada por españoles. Sí, esa madre patria de vanguardistas que fundó su Inquisición en 1784, cinco años antes de que Francia decapitara a sus reyes y ocho años después de que los Estados Unidos de América -unos talibanes cristianos que quemaban brujas- decidiera dejar de pagarle retenciones al Rey de Inglaterra por exportar su té.

Desde nuestro ground zero, desde que todo comenzó en Santiago del Estero y éramos todos unos municipales, la Iglesia Católica marcó el ritmo de cómo se iba a organizar la sociedad.

Porque acá no había nada, pero nada de veras, y la municipalidad era el feudo. Pero en la era feudal, el Rey no educa, si con suerte sabe leer. Educan los curas, y los curas cobran peaje. Te enseñan, pero te enseñan lo que a ellos les conviene.

Las cosas no mejoraron mucho con las olas migratorias que fueron renovando la composición demográfica de esta aldea de rednecks, porque acá no llegó el belga para quedarse. Llegó Giuseppe.  Tal vez peco de sarmientismo en mi elaboración. Y sí, algo de eso hay. La diferencia es que a Sarmiento los judíos no le gustaban ni medio. Después de todo, tenía apellido español. 

A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César. Y así fue en este país, al menos en los papeles. Porque hasta que llegó Roca, la consigna era: Con la Iglesia no se come ni se cura, pero al menos se educa.

¿O acaso creen que al Colegio Nacional de Buenos Aires lo fundaron unos franceses iluministas que venían de tomarse un café con Voltaire? Au contraire. Pas. Rien. Colegio de San Carlos. Y al que no le gustan los Jesuitas, que se vaya a estudiar a Rusia o a Cuba.

No es sólo antisemitismo. También somos homofóbicos y machistas. Por eso a la presidenta le decimos "la yegua". Y por eso tal vez no van a lograr que Nisman sea el Favaloro que necesitaban, pero ésa es otra discusión.


¿Está bien? No, está para el orto. Es una imbecilidad fenomenal.

Ahora: ¿Qué tan grave es nuestra patología? Nada preocupante. Se labura. Ojo, el antisemita no la pilotea, pero con laburo y disciplina se anula. La cosa acá no pasa de decirle "Ruso" al Ruso Sofovich, o de hacer un chiste medio pesadito una vez cada tanto. Como los chicos de Charlie Hebdo.

Así y todo, no somos mucho más antisemitas ni homofóbicos que los ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica. Tenemos menos armas de fuego, además, lo que nos hace mucho menos peligrosos.

La realidad es que muchos no son antisemitas. Seguramente al rati que te para en la calle no le gustan los judíos, pero tampoco le gustan los putos; los zurdos ni los faloperos. Como al 90% de las fuerzas de seguridad del mundo que conforman lo que podríamos denominar la "Comunidad Internacional de los Cabeza de Tacho". 

Es más un residuo cultural colonial que otra cosa, sólo que nos faltan unos años más de Normas ISO-LUBERTINO 9001/9002 para terminar de aprender los modales del Siglo XXI, ésos que los yankees se metieron a fuerza de repetición cinematográfica y fallos de la Corte Suprema de Justicia.

Y si algo tenemos para decir a nuestro favor es que tenemos cero (0) genocidios en nuestro haber, a diferencia de los Alemanes, los Turcos, los Chinos u otras naciones civilizadas del mundo que se sientan en la mesa de los que se reparten el petróleo sin que a nadie se le ocurra acusarlos de antisemitas.

Nuestros máximos exponentes del antisemitismo son los viejos ridículos y marginales de la foto que se juntan a comer un asado y le entran a la ensalada mixta de una ensaladera de plástico berreta. Al menos ésos son los que no la pilotean, porque también lo tenemos al Ing. Mauricio Macri, el hijo de un tano que se educó en el Colegio Cardenal Newman, se hizo ingeniero en la Universidad Católica Argentina y desde el año 2007 gobierna la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A la sazón, se encuentra procesado por una causa de escuchas ilegales contra un dirigente de la Comunidad Judía al que se le ocurrió reclamar justicia por el atentado a la A.M.I.A.

No se preocupen que acá la comunidad judía no vive ni vivirá  jamás un mal rato, o al menos uno peor que el resto. La bomba en la A.M.I.A. no discriminó, y los 30.000 fueron de sabor surtido. Acá los que la pasan mal de verdad son los negros. Pero no los negros lindos que cantan bien y ganan medallas olímpicas. No, los otros.

Y analizar la causa A.M.I.A. como una cuestión de antisemitismo local es -en principio- oportunista, por no decir imbécil y mala leche. Porque sí, porque atrás de todo este tema no hay fanáticos religiosos. A decir verdad, hay tipos bastante desprejuiciados. Tipos que con tal de vivir sin trabajar, se sientan a tomar un cafecito con un judío, un musulmán, un cristiano o un ateo. Liberales de verdad, digamos.

lunes, 26 de enero de 2015

VERDADES CONVENIENTES


Año 1994. El Estado de Israel, bajo el gobierno del General Yitzhak Rabin se encontraba en una política aperturista hacia la Siria del Sr. Hafez Al-Assad (padre del actual presidente), en el marco de un proceso de paz vecinal. La política de Oriente Medio se maneja con una dinámica que escapa y por mucho supera el estancamiento anacrónico de nuestras clases dirigentes.

El 18 de Julio de ese mismo año explota un coche bomba en las instalaciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina (A.M.I.A.), dejando como saldo 86 muertos -incluyendo al conductor suicida- y más de 300 heridos.

Esa misma madrugada el gobierno del Estado de Israel envía a suelo argentino al Subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería de este país, el Sr. Dov Schmorak, con la misión de que establezca una reunión privada con el entonces presidente de la República, el Dr. Carlos Saúl Ménem.

El cable que solicitaba esta reunión hablaba de lo importante de "coordinar" entre ambos gobiernos "una versión coincidente" del atentado, dado que "algunos medios y partidos de la oposición están utilizando el hecho para atacar duramente la política pacifista del gobierno de Rabin".

El gobierno nacional argentino también tenía algunos pecadillos originales que ocultar -particularmente cierta afinidad del Presidente de la República con el clan Al-Assad que no era ningún secreto- y entre ambas naciones se acordó una verdad necesaria. La autoría del atentado no apuntaba bajo ningún concepto a Siria. Todos los cañones apuntarían entonces a Irán, porque ésa era la verdad conveniente.

Así se sentaron las bases para una investigación judicial que lleva ya 20 años, millones de pesos invertidos y que, lejos ya de cazar responsables del hecho, se conforma hoy con buscar encubridores.

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Bajo las premisas expuestas en la primera parte de este texto, era necesario que la investigación judicial fuera dirigida hacia nada que se asemeje a la justicia. Y así fue. Un circo mediático. Una causa abierta hacia el ether que se utilizó principalmente para chicanear gobiernos que jugaron siempre en off-side y apretar funcionarios retirados con patrimonios abultados. O también para articular relaciones entre agencias de inteligencia locales y agencias de inteligencia extranjeras, vaya a saber con qué fin.

Pero sobre todo para justificar el sueldo de un aparato de inteligencia civil que durante 20 años se financió con esto mientras se dedicaba a lo que realmente se dedica la inteligencia en este país: extorsionar poderosos y degustar las mieles del presupuesto público, gestionando la relación entre los gobiernos democráticos, el fuero penal federal y las fuerzas de seguridad. Todos ellos con un común denominador: secretos inconfesables que conviene no hacer muy evidentes.

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Año 2005. El kirchnerismo se encontraba en su etapa expansiva. Y en el marco de su política de atacar agendas pendientes de la impunidad en un país que vive de verdades convenientes, compró la Causa AMIA. Tal vez como un gesto de oportunismo, y quizás con un grado de nobleza. Quién sabe.

Compró la causa AMIA y la compró sin beneficio de inventario. Con Irán, sin Siria. Con la SIDE. El fondo de comercio completo. En esa obsesión de ir por todo se montó en la cruzada imposible hacia la nada misma. Y en el afán político de darle impronta propia, se designó a un fiscal propio. Entonces entró a jugar, de la mano del inigualable Alberto Fernández, el Dr. Natalio Alberto Nisman (el nombre Natalio era sin dudas el secreto más oscuro de este buen señor).

Pero esta causa estaba condenada inevitablemente al fracaso. Porque sí. Porque fue mal parida. Porque desde el minuto cero no se buscó esclarecer los hechos. Porque de premisas falsas, por más válido que sea el razonamiento, no se obtiene otra cosa que conclusiones falsas.

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Año 2015. El kirchnerismo en su etapa de contracción transcurrió los últimos años enfrentándose a todo tipo de corporaciones. Yendo por el campo se topó con Clarín. Avanzando contra Clarín saltó la Justicia. Y finalmente, interviniendo la justicia, apareció la SIDE. Como el final boss de un videojueguito.

Tal vez en esos 4 factores, si sumamos Techint, podemos resumir al poder que gobierna este país con prescindencia de los gobiernos que meramente transcurren.

Jamás me aventuraré a elaborar una hipótesis de los hechos que desembocaron en la elevada concentración de plomo hallada en la zona encefálica del Dr. Nisman y ante la duda diré que se trata de un suicidio. Nada ganaría nadie con leer una teoría conspirativa más de tantas que circulan en Internet.

Menos aún me atrevería a decir si el atentado fue responsabilidad de Irán, de Siria, de ambos o del Partido Comunista de Springfield.

Pero el paradigma dentro del cual la Causa AMIA tenía sentido tal como la conocíamos, fue abolido. Tal vez esto responde a factores exógenos e intereses inescrutables que jamás podríamos llegar a descifrar, y a un alineamiento de fuerzas del concierto internacional de naciones que hicieron posible obtener un memorándum de entendimiento con Irán con el patrocinio de la ONU sin que a nadie se le ocurriera bombardear nuestro califato justicialista. Queda para los expertos en política internacional echar luz sobre esto.

Lo que podemos asegurar sin mucho miedo a equivocarnos es que a alguien ya dejó de interesarle apuntar cañones contra Irán y pasó a ser Siria el responsable conveniente.

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El juez de la causa, las dirigencias de la comunidad judía local y la propia INTERPOL desautorizaban al fiscal, y la denuncia de público conocimiento contra la presidenta y figuras de la órbita del kirchnerismo resultó ser un cúmulo de transcripciones de llamadas telefónicas muy graciosas para comentar en la oficina, pero que no hacen verdad material suficiente para obtener un procesamiento para nadie.

Logran demostrar, sí, que D'Elía es un vendehumo y tiene problemitas de antisemitismo, pero ello no resulta una sorpresa para nadie. Más aun, seamos sinceros: Si queremos obtener mediante algún favor político el encubrimiento por una causa de terrorismo internacional, ¿La gestionaríamos seriamente a través de D'Elía?.

Finalmente, quienes durante 20 años vivieron de esta causa -funcionarios judiciales y agentes de inteligencia sobre todo- se vieron en la encerrona de explicarle a los argentinos cómo es que después de dos décadas utilizaron ingentes recursos públicos para revelar que a D'Elía le gusta juntarse a comer shawarma y hablar mal de Israel en una verdulería por Palermo.

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Una denuncia mal fundada por un fiscal en un caso tan sensible, en un momento tan especial y en el medio de una fenomenal interna entre un Gobierno y un servicio de inteligencia puede implicar el final de la carrera del funcionario judicial. Sobre todo si viene acompañada de un papelón público en el Congreso de la Nación.

Una denuncia mal fundada por un fiscal que murió a poco de presentarla mancha. Mancha y deja olor.

El costo político que pagará el Gobierno por esto aún no podemos llegar a medirlo. Ésta se trata de una situación inexplicable, como volver a tu casa borracho con un preservativo puesto y que  te pesque tu esposa. O tal vez explicarla implicaría decirle a la sociedad: Sí, este país es una mafia, todos los gobiernos que se suceden juegan con ella mientras intentan llevar a cabo su agenda de gobierno.

Tal vez sería una inigualable oportunidad para ir contra otra corporación y anular de una vez por todas uno de los factores de poder que desde el regreso de la democracia hasta la fecha se ha dedicado a extorsionar y cobrarle peaje a los representantes electos por el pueblo (muchos ellos con sendas cositas que ocultar, claro).

Lo más probable es que, como siempre, la Sociedad no quiera escuchar eso. Que nadie se tome nada en serio y que esto sólo sirva para que un canchero oficinista chicanee a un amigo K en el horario del almuerzo, o para que un candidato opositor obtenga algún rédito político prometiendo en campaña que si lo eligen ya no va a morir más gente blanca y profesional.

Quizás, en el fondo, la gente sabe que este país es una mafia, pero nadie quiera convencerse de ello dado que directa o indirectamente, a todos nos conviene que este país sea una joda.

Y muy probablemente todos volvamos a aferrarnos, una vez más, a otra verdad conveniente. Además, acaba de retirarse Riquelme.

martes, 30 de diciembre de 2014

ETERNOS OPOSITORES

Previo a todo trámite voy a aclarar que éste no se trata de un requiem más para las víctimas de Cromagnón. No los necesitan, ya tuvieron suficientes. El resto lo debería hacer la justicia, y no existirá algo siquiera parecido a tal cosa hasta que Pato Fontanet no esté preso. Si buscan otra cosa, aborten ya esta lectura y busquen algo más llorón e hipócrita.

Ahora podemos proseguir, advirtiendo que la solemnidad que habitualmente se le asigna al tema no es el fuerte de esta publicación, pero dejando bien claro que nada de lo que acá se diga busca faltarle el respeto en ninguna forma a la memoria de quienes sufrieron esta tragedia o sus familiares, a quienes se les manda un fuerte abrazo.


Hoy, 30 de Diciembre de 2014, se cumplen 10 años del episodio trágico más absurdo y manoseado de la historia de la Ciudad de Buenos Aires, desde que ésta se da el lujo de autodefinirse como Autónoma.

No se puede discutir con 200 muertos. No hay argumento republicano que frene el clamor de sangre que esto genera, ni dispositivo político capaz de frenar un embate así. Si vamos a discutir milímetros y centímetros, podemos decir que con complicidad mediática todo pasa, y que algo así le puede ocurrir cualquier día de éstos al Ing. Macri. Haríamos entonces un ejercicio contrafáctico sobre cómo responderían las diversas agencias que intervinieron en el proceso que redundó en la destitución del Dr. Aníbal Ibarra y hasta tal vez llegaríamos a la conclusión de que a Ibarra lo cagaron. Pero si hiciéramos esto seríamos unos pajeros, y para ello mejor consultar publicaciones especializadas en la materia como pornhub, redtube o xvideos. Y si tenemos algún mango de más, brazzers.

200 muertos no se discuten, sobre todo teniendo una legislatura adversa. Por que sí, es verdad, la legislatura le jugó en contra. Cabría entonces preguntarse qué tan favorable le puede resultar la legislatura a un personaje grotesco como Aníbal Ibarra, quien cimentó su carrera sobre una caza de brujas -a lo mejor merecida- contra Carlos Grosso, en el marco de una interna entre el entonces intendente y el para entonces presidente de la Nación (hablamos del año 1992).

La agencia política tenía que responder, y optó por el linchamiento institucional. Porque como se dijo antes, el público pedía sangre, y 200 muertos exigen que ruede una cabeza. Una al menos. Y rodó la cabeza de quien se lo tenía merecido. Éste no fue un acto de justicia. Al menos no para las víctimas de Cromagnon y sus familia. Fue un acto de justicia para los miles de enemigos que Ibarra se supo ganar durante su primavera política.


¿Es cruel? Tal vez. ¿Está mal? No lo sé. La agencia política no busca justicia (la agencia judicial evidentemente tampoco lo hace). La agencia política busca continuidad y gobernabilidad. Porque sin gobernabilidad no hay justicia posible que valga la pena ser vivida. Aníbal Ibarra ya no garantizaba esto último, y se lo soltó a los leones. Riesgos del oficio.

El kirchnerismo se encontraba en una encerrona, porque el entonces Presidente -quien también buscaba gobernabilidad- mantenía acuerdos coyunturales con el Jefe de Gobierno. Romperlos y soltarle la mano implicaría entregar la Ciudad en bandeja a un símbolo político opositor (el PRO, que entonces se llamaba Propuesta Republicana). Pero sostenerlo en su lugar implicaría algo peor, implicaría levantar la mano y decir: "Mozo, cárgueme estos 200 muertos a mi cuenta". Nadie con dos dedos de frente se pega un tiro en el pie, y Kirchner tenía al menos una palma entera.

La tragedia de Cromagnon demostró que gobernar la ciudad puede ser fácil pero no es gratis, y en una hipótesis de conflicto con los medios de comunicación puede convertirse en un verdadero lastre para quien intenta sostener la gobernabilidad de algo mucho más grande e importante como es el Gobierno de la Nación. Sumado a que -seamos sinceros- a Kirchner nunca le importó mucho la ciudad de los Capitalinos, la opción evidente era dejar todo suelto a las libres fuerzas del mercado persa que fue, es y será por siempre la legislatura porteña. Así ocurrió. Ibarra tenía los días contados.


La lógica de su razonamiento es válida. Si estás peleando la Libertadores no vas a ir a romperte la pierna para sacarle un empate a Olimpo en Bahía Blanca. El problema que subyace es que este hito político sentó la doctrina del kirchnerismo en la CABA por los años venideros: la doctrina del kiosquerismo legislativo, doctrina que se aplica al día de la fecha con valor de doctrina papal infalible y que da sustento ideológico al lugar de opositores que aceptamos en el nuevo Pacto de la Moncloa Porteña celebrado en 2007.

Porque desde el 2006 en adelante, y excluyendo el intento frustrado de Telerman de revertir esta tendencia, el oficialismo nacional no hizo más que presentar candidatos testimoniales ilustrados para perder honrosamente todas las elecciones a las que se presentó sin ningún intento serio de construir una fuerza política propia. O lo que es peor, cuidar PyMES legislativas de fuerzas políticas con olor a muerto (en el caso más burdo, olor a 200 muertos) adoptando el discurso llorón de los eternos opositores. Se consagró entonces el esquema diseñado por Alberto Fernández, quien luego de garantizar a Ibarra un gobierno de la concha de su hermana se vio eyectado del oficialismo y hoy debe andar buscando trabajo con el diario Clarín (y no precisamente con los clasificados).


La Ciudad de Buenos Aires tiene aproximadamente 2.890.151 habitantes. De éstos, algo así como la mitad votan y hoy tienen un Jefe de Gobierno opositor con elevadas chances de ser Presidente en 2015 (ya aportó uno en 1999 con nefastas y conocidas consecuencias). Recoleta y Belgrano son sólo dos barrios, y en el resto viven personas más o menos normales con gustos estéticos de los más diversos, y que si uno no les da bola no tardan en encontrar otro que los escuche.

Ah, y Ca$hejeros siempre fue una banda de mierda. Feliz año.

sábado, 20 de diciembre de 2014

SAME OLD, SAME OLD



Luego de festejar la caída del dictador Kadaffi, celebrar la revolución egipcia y firmarle certificado de defunción por enésima vez a los Estados Unidos de Norteamérica, las vanguardias intelectuales del pensamiento progresista se adelantan a los hechos y nos iluminan con reflexiones como la siguiente:

"Apoyada en sus inmensos recursos energéticos, Rusia es otra vez protagonista en el escenario internacional".

Para luego explayarse diciendo que:

"En un contexto de prolongada crisis en las viejas potencias y de conformación de un nuevo orden multipolar, Rusia tiene la oportunidad de recuperar su lugar central".

Como nos enseñó la Alemania de la década del 30, la educación mejora al ser humano y el staff del Dipló es un claro exponente de esta tendencia. Dicho en otras palabras, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que en lo que respecta a relaciones internacionales, esta gente la sabe lunga.

El único inconveniente es que se comieron un dato histórico algo relevante: esto ya pasó antes. El imperio ruso de entonces, que se encontraba registrado bajo la razón social URSS, se permitió un crecimiento fenomenal cabalgando sobre la renta extraordinaria de los hidrocarburos.

Y como todo período de crecimiento sostenido sobre la renta extraordinaria de algún commodity, en un momento alcanza sus límites, sobre todo cuando el precio internacional de este commodity vuelve a acomodarse.

Entonces podemos ver cómo el progresismo, tradicionalmente yeta, ve sus vaticinios refutados por la realidad misma cuando leemos que "el desplome de los precios del petróleo ha abierto una nueva fase en la crisis económica mundial en la que Rusia aparece como el primer país en sufrir sus consecuencias de una manera muy marcada, tanto en el plano social como en lo que hace al sector energético".


Yo soy de River. Sé muy bien lo que es no tener nada para festejar y aferrarse de cualquier cosa para poder tener una alegría (fui al Obelisco cuando campeonamos en el Nacional B).

Todos queremos que a Rusia le vaya bien, no sólo porque Putín nos cae bárbaro sino porque además un país clase media como el nuestro históricamente se desarrolla entre la grietas que abre la competencia entre dos grandes potencias -orden multipolar le gusta decir a esta gente-.

Pero seamos serios.  No es la primera vez que pasa esto. EEUU ya bombardeó todos los países que tenía que bombardear en los último 13 años para normalizar la relación con sus socios de Medio Oriente y el crudo volvió al precio que Occidente necesita.

Rusia está siendo aleccionada como ocurrió en tiempos de Reagan y en Roma ya existe otro Wojtyla que en los ratos en los que no mira fútbol se dedica a operar para aislar políticamente a los rusos del escenario internacional (Aunque debo reconocer que Bergoglio me compró un poco con eso de no recibir al Dalai Lama). 

Lo que ocurrió esta semana en Cuba -que se enrola en el marco del mismo proceso- no es un triunfo, es una desafortunada necesidad. La gran derrota es que para Cuba haya sido necesario buscar al vaticano como interlocutor y ceder diplomáticamente ante Estados Unidos. Porque éste es sólo el comienzo, y lo más probable es que el actual Papa juegue el rol de garante para que América Latina se acomode a la estrategia geopolítica de Washington, algo que más de una vez vivimos y muy pocas veces disfrutamos.

En lugar de festejar triunfos ajenos, mejor sería que nos pongamos a pensar qué vamos a hacer con Vaca Muerta si esta primavera del petróleo convencional se sostiene por mucho tiempo porque con la soja ya siamo fuora della copa, EEUU tiene medios que nosotros no para subsidiar sus propios emprendimientos de fracking y cuando este país se vaya al tacho Francisco no va a venir a rescatarnos.

domingo, 14 de diciembre de 2014

FLOWER POWER


"La Argentina tiene que cerrar la etapa de Derechos Humanos". De esta manera nos ilustra el domingo el genio político de Sergio Massa, sin dejar bien claro a qué se refiere. Asumo que se tratará de detener las investigaciones en las causas seguidas contra ex represores, y por Dios, no estará proponiendo que la República Argentina comience a violar una vez más los tratados internacionales.

Dudo siquiera que este adoquín tigrense sepa de qué esté hablando. Es más probable que sus asesores -los verdaderos estafadores detrás de todo esto- le hayan sugerido que salga a tirar una bomba de esta naturaleza, enganchándose en la polémica inaugurada por Mauricio Macri durante la semana pasada.

No vamos a negar que esta arista en el debate resulta tentadora para alrededor del 50% del electorado argentino. Seamos sinceros: el enano fascista existe, y todos podemos ser víctimas de él si nos descuidamos un segundo. Nada pierde Macri diciendo algo así, y ojo porque tampoco suma mucho. Más bien persigue tomar ese vapor de malestar contra el Gobierno Nacional que ya existe y condensarlo en caudal electoral, buscando que fluya hacia su bolsa de votos.

La verdad es que esta barbaridad pega. A mucha gente le gusta, y lo comparte por facebook. Miles de oficinistas esperando que por fin "alguien tenga huevos y lo diga". Puede ser que abusamos también de este tema. Y cuando se abusa tanto de algo, no tarda en volverse frívolo. Una parodia de sí mismo. O puede ser que no elegimos a los locutores apropiados para encararlo. Y en el peor de los casos podemos concluir que el argentino es una mierda, y que después de lo que pasó durante la dictadura no aprendimos nada. Esta última posibilidad bien puede ser cierta, pero de nada nos sirve pensarla porque igual, tenemos que ganar en el 2015.

El tigrense, un tipo más bien boludón, ve eso y quiere su parte. Pero es tarde. Siempre fue tarde. Massa ganó una legislativa en un distrito el año pasado, por márgenes estrechos. Como De Narváez en el 2009. Eso no lo hace candidato a presidente para el 2015. Eso lo hace sólo un candidato natural a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires más que se niega a ser sepultado en ese sarcófago electoral que es la Provincia más grande del País.

El candidato -y la verdadera amenaza para las ambiciones electorales del FPV- es Mauricio Macri. Siempre lo fue. Nunca hubo otro. Macri no es nuevo. Macri se viene instalando desde hace 20 años, desde que asumió la presidencia de Boca Juniors. Fue muy hábil en eso, ya que eligió un ámbito que lo proyecta hacia todo el país atravesando provincias y distritos. Si resulta cierto que son La Mitad mas Uno, entonces Macri viene trabajando sobre La Mitad mas Uno del electorado desde mucho antes que Massa, Scioli o la misma Cristina. Algunos se atreverán a decir que de esta Mitad mas Uno no todos votan presidentes, por no alcanzar la edad legal o por no ser naturales de la República. El Anarka prefiere no emitir opinión al respecto.

La cuestión es que Mauricio viene horadando su electorado desde el año 95, y lo hizo con bastante eficiencia. No tiene sentido enumerar las conquistas deportivas del club de la ribera durante su gestión. No necesita entonces instalarse porque ya está instaladísimo. Eso de que "en el interior nadie lo conoce" es una gilada. Todo aquél que conoce a Boca Juniors -la supuesta mitad mas uno de este país y países limítrofes- conoce a Mauricio Macri.

Por otro lado, se habla de que "le falta estructura partidaria". Nadie puede seriamente sostener un argumento así. Todos conocemos la naturaleza de nuestros condottieri electorales. Bien claro está que "la estructura" (o aparato) se consigue cuando se tiene con qué. Los intendentes y gobernadores son hombres prácticos, que miran las encuestas y actúan. Ninguno de ellos tiene fibra de capitán heróico que se hunde con su barco, porque saben bien que lo que no se consigue dentro del PJ, se consigue por afuera. Y nadie se quiere quedar afuera en este oficio.

Finalmente, su principal activo político es que en una hipótesis de ballotage no se estaría midiendo con Cristina, sino con un candidato que Cristina apoye. Y como dije alguna vez en esta publicación, desde que el Gral. Juan Domingo Proudhon murió en este país nadie es dueño de los votos. No se endosan, se tienen que ganar mano a mano, uno por uno. Cristina puede tener la mayor imagen positiva de todo el espectro electoral, pero cuando termina su mandato se la lleva a su casa y no se la deja a nadie.

Dentro de este panorama, Scioli no resulta un candidato competitivo. No sólo porque se ve desaventajado en el mano a mano, sino porque además Scioli gobierna hace 8 años la Provincia de Buenos Aires. Carga con todo el desgaste de la gestión en un provincia imposible, un distrito electoral en el que se incineran las aspiraciones electorales de cualquiera. Una toma de rehenes o un motín en una cárcel y se acabó.

El vecino bonaerense tiene trabajo, pero sigue teniendo villas e inseguridad, y quiere un cambio. Naturalmente lo va a querer. El mismo vecino -particularmente el del primer cordón, donde el PRO ya pudo instalar candidatos a intendente propios- ve que en Capital se vive mejor y no se detiene a pensar los motivos estructurales por los cuales la Ciudad de Buenos Aires se gobierna sola. Tampoco le importa mucho que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires clausure centros culturales. Scioli puede ganar en la PBA, pero Macri también junta votos allí, y como se ha demostrado en el año 1999, se puede ganar la Provincia y aún así perder el país.

Por otra parte, Scioli fuga votos propios. Los adictos al FPV somos un electorado pragmático, pero algunos no lo son tanto y no podemos erguirnos seriamente como el partido de los que creemos que los derechos humanos no son un curro detrás de un candidato como Mancuso. Ni siquiera es entonces un gran candidato para blindar lo que ya tenemos.

Pero aún blindándose los votos que ya son nuestros, en un escenario de ballotage -eventualidad que considero más que factible- Scioli necesariamente perdería con Macri, ya que estarían midiéndose dos candidatos de similar perfil, sólo que el primero cargaría con dos mochilas. El desgaste propio de 8 años de gestión en un distrito difícil y el desgaste ajeno de un gobierno nacional saliente que viene desde hace 12 años conformando un frente del rechazo. Este frente del rechazo se vería plenamente capitalizado por su rival cuando en plena campaña Scioli se vea constreñido a venderse como "la continuidad del proyecto" para ganar las PASO.

Paradójicamente, Scioli tendría mejores chances como candidato opositor que como candidato propio, pero gobierna un distrito que se hace cuesta arriba de gobernar si no se cuenta con el apoyo del Gobierno Federal. Nada más ni nada menos que un candidato imposible en una provincia imposible. ¿Cómo se puede gobernar la provincia que concentra casi la mitad de la población del país, cuando se percibe en concepto de coparticipación mucho menos que esa cifra? He ahí la explicación de por qué los Gobernadores de la PBA nunca llegan a presidentes. 


Queda un largo año por delante, y hay tiempo para seguir reforzando otras candidaturas. Capitanich (QEPD) era un gran candidato, pero aceptó el cargo equivocado en el momento equivocado, dedicándose a ser el mascarón de proa de un rompehielos ártico. Urribarri, seamos sinceros, si tuviéramos que filmar una película y necesitamos un actor para que interprete al presidente, no elegiríamos al entrerriano porque simplemente no tiene cara de presidente. No da el Physique du Role.

La esperanza para las aspiraciones electorales del FPV descansan -a mi soberbio entender- en Randazzo, que goza aún de la ventaja de ser alguien nuevo que gestionó con eficacia el tupper presupuestario que oportunamente se le asignó, y tiene la cara de nada necesaria para venderse como candidato "de centro". Eso sí, aún tiene muchos trenes que arreglar y muchos DNI's que repartir (entre ellos el mío que nunca lo renové), y prender velas para que no vuelvan a darse episodios como el de la terminal de la línea Sarmiento. 

Sea como fuere, es importante ganar las elecciones del 2015, no tanto por la enorme cantidad de motivos que son de público conocimiento, sino para evitar que en esta patria se sigan viendo imágenes como ésta:


lunes, 8 de diciembre de 2014

ANNO DOMINI



"La Argentina tiene que llegar al término del mandato en paz. Una ruptura del sistema democrático, de la Constitución, en este momento sería un error. Todos tienen que colaborar en eso y elegir luego las nuevas autoridades. Para no interferir con eso, no recibo más políticos en audiencia privada."

Francisco marca la cancha. Le dice a la oposición: "no vengan a buscar la foto". Muy astuto el viejo.

Amén de lo que ello significa para la oposición, ¿Qué nos queda para nosotros?

El viejo no es boludo. Conoce sus limitaciones, y no quiere meterse. Dudo que en el seminario le hayan inculcado valores republicanos, su historia demuestra una y otra vez que nunca incorporó la máxima de Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. O dicho en otras palabras: el viejo tiene miedo de mandarse una cagada.

Porque la oposición todavía no eligió candidato. Todo indica -a mí soberbio entender- que va a ser Mauricio, pero vaya uno a saber. El que se saque la foto va a ser el candidato de la oposición pero, ¿Qué pasa si se saca la foto con un candidato que va y pierde con el FPV? Sin rodeos, queda como un pelotudo. Y en los pasillos de la Catedral de San Pedro, donde circulan los tecitos envenenados, quedar como un pelotudo se puede pagar muy caro.

Entonces el viejo se refugia. Se esconde en la sotana blanca, se consagra al Señor y se abstiene de elegir. Se vuelve un institucionalista, pero hasta ahí. Porque marca la cancha, y amenaza. Nos dice que La Argentina tiene que llegar a un final de mandato en paz. Como si esto fuera Siria, o Ucrania, como si la gobernabilidad estuviera en juego.

Pancho, puede que no ganemos en el 2015, pero... ¿Golpe de Estado? "Para no interferir con eso, no recibo más políticos en audiencia privada". ¿Y quién sos? ¿Nos estás dando a entender que si recibís a alguien, entonces nos vamos del gobierno? Qué manera astuta de amenazar que tienen estos ñoquis canónicos. Qué manera de subirse el precio, y de negarse de una forma muy afirmativa. Si alguien no puede percibir la amenaza velada en estas declaraciones, entonces le pido por favor que no me lea nunca más.

No está de más recordar que Mario Jorge Bergoglio -quien hasta ahora no hizo mucho más que Benedicto para combatir la pedofilia- es el mismo misionero jesuita de ideas progresistas que en 2010 decía en referencia a la ley de Matrimonio Igualitario que "Aquí también está la envidia del Demonio, por la que entró el pecado al mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra".

Todo un compañero. A ver si somos claros: El Papa no es peronista. Mucho menos kirchnerista. Es un hombre que, como todo hombre bien nacido, quiere llevar una buena vida trabajando lo menos posible. No vamos a culparlo por eso, pero entendamos que si no nos tira a matar es porque no le sirve y porque no tiene el poder real para hacerlo.

Pero por sobre todas las cosas, entendamos finalmente que la salvación no está en la Iglesia, porque si bien tiene sucursales acá, su CEO tiene el despacho en Roma, en el medio de Europa, bien lejos de esta colonia exportadora de carbohidratos y -si Dios quiere- hidrocarburos algún día.

La ONG más vieja -y exitosa- del mundo tiene su propia agenda, bien distante a la nuestra. Más parecida a la de una inmobiliaria, o la de un banco. Lo demostró mil veces a lo largo de nuestra historia, y no va a dudar en dejar tirados los negros atavíos jesuitas para volver a calzarse la armadura de cruzado, cagándose en todos los que alguna vez creyeron que Jesús predicaba la Justicia Social.

El próximo boludo que me dice "El Papa es compañero" voy y le rompo los dientes. Si Dios fuera argentino, pagaría el IVA como todos nosotros. Y si les queda alguna duda, les dejo las palabras de los compañeros de Reincidentes, cuyo reflexivo mensaje nos llena de sabiduría en estas fechas tan especiales. ¡Feliz día de la Virgen para todos (y todas)!


lunes, 22 de julio de 2013

VACAS SAGRADAS



Leemos en Página/12 al ilustre Gil Lavedra insinuando sobre la derogación del decreto 929/13 del PEN, norma que establece un régimen de promoción para la actividad de exploración y extracción hidrocarburífera. Entre otras mieles, tal decreto dispone en su artículo Nº 6 que a partir del quinto año del comienzo de ejecución de la explotación correspondiente, los beneficiarios de este régimen -las petroleras- podrán disponer de un 20% de lo producido para la exportación, eximiéndose del régimen general de derechos de exportación (viejas y queridas retenciones).

Asumimos que el Dr. Gil Lavedra pretenderá derogar tal decreto una vez que asuma la presidencia de la nación, porque si pretende hacerlo desde la cámara de diputados estaría avanzando sobre una facultad reglamentaria delegada al PEN por ley 26.204 -famosa Ley de Emergencia Pública- y prorrogada por las leyes 26.339; 26.456; 26.563 y 26.729 hasta Diciembre del corriente año, amén de que resulta un disparate que el congreso derogue un decreto del PEN. Vivimos en un sistema republicano regido por la división de poderes, ¿Se acuerdan muchachos?. En todo caso debiérase derogar la misma Ley de Emergencia Pública desde el congreso o, en su defecto, modificarla sustrayendo esta facultad discrecional de la órbita del Ejecutivo, y que luego el PEN acomode su reglamentación a la nueva normativa.

Afortunadamente el Dr. Gil Lavedra habla desde la UCR y por eso nos permitiremos tomar con poca seriedad toda hipótesis que incluya verlo una vez más en el Ejecutivo o alcanzando alguna mayoría legislativa suficiente para modificar alguna vez una ley o sancionar genialidades como la ley de Obediencia Debida y la de Punto Final.


Al menos se resguardó de no ir al papelón judicial que enfrentará con toda seguridad el economista de la CTA y diputado ibarrista/pinosolanista/itaíhagmanista Claudio Lozano, quien solicitará la declaración de inconstitucionalidad de tal norma en razón de que no le gusta, pero además, porque los jurisconsultos del espacio Camino Popular consideran que no es atribución del Poder Ejecutivo reducir a cero tal carga tributaria. Quien puede lo más, puede lo menos, como todos sabemos, y si admitimos que alguna vez el PEN pudo aplicar derechos de exportación y aumentarlos discrecionalmente -como se viene haciendo desde el año 2002 gracias a la ley de Emergencia Pública- hasta el punto en el que se sale a cortar rutas y se paraliza el comercio de grano, es dable pensar que puede eximirse parcialmente a alguien de pagarlas, resultando esto menos gravoso para el administrado (en este caso el honrado Sr. Chevron y su PyME, quien no tendría mucha excusa para salir a cacerolear o presentar amparos). Resta analizar si entre los elementos del acto existe una finalidad oculta que importe una desviación de poder pero ya en ese nivel de debate entramos a un pantano de subjetividad muy lindo para discutir en un café pero totalmente irrelevante en la arena judicial a menos que podamos demostrarlo. Y la demostración no es el punto fuerte del progresismo legislativo.



Podemos entender que a algunos consecuentes compañeros del Campo Popular que votaron en contra de aumentar las retenciones a la exportación de oleaginosas en el 2008 les moleste sobremanera que el Estado Nacional busque disminuir retenciones a la exportación de hidrocarburos en el 2013, ya que nacimos agroexportadores y así debemos morir. 


Y estaría muy bueno que vendiendo rifas y porciones de chocotorta se pudieran reunir los fondos necesarios para explotar un yacimiento de Petróleo No Convencional, bajo la premisa que quien filma un par de documentales nostálgicos y llorones tiene el conocimiento y los medios técnicos suficientes para este tipo de empresas.

Pero hoy nos toca gobernar el Estado Nacional, no un centro de estudiantes o una PyME legislativa, y el compromiso asumido en el 2012 con la ocupación temporánea anormal del 51% accionario de la sociedad YPF nos impone la responsabilidad de hacer que funcione. No por el éxito de la gestión en sí, que desde ya resulta importante, sino porque tenemos que legarle a la posteridad un modelo exitoso de reestatización, en consonancia con el cada vez mayor protagonismo que toman las Empresas Estatales en el mercado internacional de los hidrocarburos (ver el caso de las nuevas 7 hermanas: ARAMCO; Gazprom; CNPC; NIOC; PDVSA; Petrobras y Petronas).

Si no hacemos funcionar YPF a como dé lugar e instalarla en el mundo, entonces vamos a ver pasar desde atrás otra oportunidad de ser un país menos choto, que alguna vez será llorada en algún documental emotivo. De ésos que tanto le gustan a Pino Solanas, quien para entonces seguirá filmando documentales ya que jamás será presidente de nada más que su desmedido ego.

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