Las elecciones porteñas del año 2007 redundaron en sorpresa para el Movimiento Libertario. Muchos porteños de ideas aparentemente progresistas, terminaron votando como jefe de gobierno a Mauricio Macri y todo lo que él representaba. Algunos trasnochados se aventurarían a decir que los porteños se volcaron hacia la derecha, pero este libertario prefiere pensar que fue la primera manifestación electoral de anti-kirchnerismo orientado.Recuerdo mi frustración cada vez que escuchaba a alguien diciendo "Macri mucho no me gusta, pero está Michetti". Evitaré hacer consideraciones acerca de la validez u oportunidad de este argumento, pero remarco que lo que me llamó la atención fue la función que Michetti cumplió en esta fórmula: fue el resguardo moral de un votante a quien la daba culpa -o vergüenza- votar a Macri, pero que estaba convencido de la necesidad de votar contra el Kirchnerismo. Los asesores de campaña del PRO lo vieron mejor que nadie, y así nació el mito de Michetti.
Este mito no tardó de diluirse con los resultados del último 28 de Junio que -mucho desgaste PRO mediante- dejaron muy mal parada a Michetti de cara al 2011, con 31 puntos a sólo dos años de haber sido coronada vicejefa de gobierno con 60. ¿Un 30% de los porteños cambiaron de idea sólo en dos años? Tal vez, pero también es válido creer que en el 2007 no eligieron a Michetti por sus capacidades propias sino más bien, por el analgésico moral que ella representaba.
Ésa es la función del Vice en la fórmula. ¿Cuánto progresista o incluso peronista, terminó votando a De La Rúa por el aliciente que El Chacho ofrecía? ¿Cuánto "hombre de campo" votó a Cristina en el 2007 confiando en que el buen Cleto iba a resguardar sus intereses sectoriales? (Tarea que cumplió con inesperada eficacia).
El Factor V (no hace falta aclarar que es por Vice) da vuelta una elección, ya que puede brindarle a un candidato el restito necesario para zafar del ballotage. Por esto elegir un buen binomio es complejo como una jugada de ajedrez y resulta de vital importancia. No es una simple sumatoria de votos, esto en Política no existe. Es algo más complejo, y tiene una relación estrecha con la culpa y la vergüenza.
En esto consiste el capital político de Felipe Solá, que por su cuenta resulta insignificante pero que puede ser un adorno muy adecuado para edulcorar una dura candidatura gorila o derechosa. Por poner un ejemplo: Cobos - Solá o Reutemann - Solá. Sólo pensarlo me da chucho de frío.