
"PERO SI IORIO ES UN FACHO..."
Se repite como un mantra, un rosario o un padre nuestro, o como si se aplicase un bálsamo a la exagerada sensibilidad progresista herida una y otra vez por los polémicos dichos de este transgresor personaje. ¿Por qué Fernando Peña era un transgresor y Ricardo Iorio no? Será porque a uno lo escuchaban en la Av. Alem y al otro no, quién sabe...
La correción política sobreactuada no sólo es un rasgo hipócrita de cierta clase sino que además, un ámbito más en el que se aplican un doble estándar. Por un lado, es un horror que Iorio tire alguna frase antisemita y por el otro, Fernando Peña puede decirle tranquilamente "negro de mierda" al hijo de D´Elía o a cualquier negro de mierda falto de cultura que se atreva a ser partícipe del fino humor sarcástico de Peña (o tenga el atrevimiento de reclamar su porción de la renta nacional).
Iorio es el diablo. Mi generación fue educada para convencerse de que Iorio es lo peor de esta sociedad. El pelado gil de la Bersuit es Ghandi, Iorio es Hitler. El pelado garca de la Bersuit es propietario de un tremendo estudio de grabación y vive de la renta, lo que le permite dedicarse a la espiritualidad en alguna playa de Uruguay. Iorio tiene que girar y hacer shows para mantenerse a sí y a las 16 familias que viven de Almafuerte.
El pelado forro de la Bersuit militaba en Franja Morada, Iorio es Peronista.
Así como Passarella o Castrilli, Iorio fue un personaje maltratado y estigmatizado por las agencias culturales jóvenes de los ´90, esa espantosa fábrica de "rebeldes" educados para no tener intereses más que el transcurrir haciéndose el canchero, coquetear con alguna expresión de izquierda adolescente a los 20 y alcanzar la bancarrota espiritual a los 30 viendo a Tinelli o programas de archivo porque nada le interesa lo suficiente como para dedicarle 2 o 3 horas de concentración exclusiva. Así es, los jóvenes rebeldes que educó Pergollini hoy engrosan las mediciones de rating de Tinelli. ¿Paradójico? Para nada, ambos se forraron de guita.
Ricardo Iorio no es facho, pero tampoco es un bolche. Iorio está por debajo y por encima de esto, es un artista popular. Con vicios, como todo ser humano, los cuales en algunas ocasiones lo empujan a resultados socialmente disvaliosos, pero nunca se debe olvidar que Iorio se adelantó a Manu Chao ($) en eso del indigenismo y que mientras los artistas progresistas aprovechaban las mieles del 1 a 1 para vender mierda y girar por el exterior, Ricardo fue el único que se acordó de Cutral Có, lugar de nacimiento del Piquete Argentino. Tal vez por estas cosas será que Darío Santillán fue enterrado con una remera de Hermética y no de Mano Negra (que en definitiva no deja de ser música cheta para nenes bien...)
Anarko Peronismo defiende a muerte a Iorio por más que a algún tilingo le disguste, y se queda con una frase que encontramos por wikiquote y que delata la verdadera cuestión detrás de ese desprecio clasista hacia el artista:
En este país, se produce un fenómeno especial con el Heavy Metal. Al menos, pasa con mi grupo: lo escuchan los pobres. En otros países es distinto, son generalmente los ricos los que tienen acceso al Heavy Metal. Siempre trato de remarcar eso, porque sinceramente, no quiero a la gente de la oficina, ni de carreras universitarias, ni a las chicas que se desviven por rendir un parcial de medicina para que después la madre diga en la carnicería: "la nena ya tiene la placa". Con mis letras y con mi música, trato de remarcar que no me copa eso. Yo apuesto más por el negrito que dice "¡Aguante, vieja!", que nadie lo quiere. Porque a los intelectuales, que manejan radios y revistas, succionando el beneficio del Heavy Metal, no les copa el "aguante vieja", el ser de verdad. Pero ese "aguante vieja", es el que se va a juntar con una negrita y van a tener una prefabricada en Moreno y con su esfuerzo, con su pequeño trabajo, van a seguir cambiando el mecanismo. Mientras que los "abortitos" de carreras universitarias, terminan desechos en la nada. Por supuesto, a ellos no les cabe que tenga las uñas sucias o que hoy no me haya bañado. Ellos quisieran que Hermética fuera un grupo de trajecito, siempre arregladitos... pero no, detesto eso.
Revista Rock 'N' Shows, 1994
(ACÁ HAY MÁS)
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