lunes, 3 de diciembre de 2012

LOS 7 BARRABRAVAS


SINOPSIS:

Una peña de socios de Ferro contrata un micro para trasladarse a la localidad de Isidro Casanova y así poder seguir a su equipo que se enfrenta con Almirante Brown. Mas temerosos por su seguridad personal y ante las amenazas proferidas durante la semana por la hinchada del equipo matancero, deciden contactar a un grupo de Barrabravas profesionales sin amo ofreciéndoles entradas y estupefacientes a cambio de protección.

La mayor parte del film se desarrolla durante el encuentro deportivo, llegando a su punto álgido con la apertura del marcador 1 a 0 en favor de Ferro, hecho que propició la invasión de la tribuna visitante por parte de la parcialidad local. Entonces entran en acción los 7 heroicos Barrabravas defendiendo a los hinchas de la furia irracional y salvaje de la banda de La Fragata, plasmando de manera épica la cultura del Aguante, código de honor impertérrito que rige desde tiempos inmemoriales la vida del Barrabrava.

Finalmente, luego de regalarnos 30 minutos de emocionante lucha sin cuartel, el singular grupo regresa al barrio de Caballito, festejando en el micro y sin reparar que a pesar de resultado deportivo favorable, la refriega costó la vida de 5 de los intoxicados héroes. Entonces, ya olvidado por los otros y desde el fondo del vehículo, el mayor de los Barrabravas y líder del conjunto, "Popeye", presencia ajeno la euforia verdolaga y sentencia los hechos con una reflexión final que quedará por siempre en la historia del cine: "Nosotros no ganamos, nosotros perdimos. Los plateístas, en cambio, ellos siempre ganan".


Esta película puede ser considerada por algunos críticos como una apología a la violencia en el fútbol mas para el Anarka se trata de un homenaje al último personaje romántico que sobrevive a la posmodernidad, el Barrabrava. Éste se bate a duelo cada fin de semana y es capaz de sacrificar su vida por un ideal intangible como "El Aguante", demostrándole a los plateístas pequeño burgueses que aún es posible esa utopía de vivir "de la cabeza", sin importar "esas fotos que saca la federal".

Le pongo 4 Crestas Punk, dado que sólo se trata de una remake de Los 7 Samurai de Akira Kurosawa y que -como la hinchada de Ferro- no existe. Aún así sería bueno que alguien la filmara.

jueves, 8 de noviembre de 2012

POR UN PUÑADO DE DÓLARES


Alea jacta est. Nada de lo que se diga a esta altura puede llegar a revertir el hecho de que la convocatoria programada para esta tarde va a ser masiva. Mucho menos lo que se puede llegar a decir desde un blog marginal.

Y sí. La plaza va a estallar. Las razones son más o menos conocidas, y mucho sentido no hay en enumerarlas. Pero hay una razón que se impone por sobre todas. El argentino es un tipo que tiene pocas cosas sagradas, sólo dos. El fútbol y el dólar. Un gobierno se puede sostener tranquilamente sobre fútbol y dólar durante años hasta tanto no se tope con una crisis económica internacional de ésas que exigen un rebooteo del sistema.


Y estamos ya raspando los estrechos bordes de la carestía de dólares. No hay forma agradable de decirle al argentino -o más bien de hacerle entender- que el dólar no es ni tiene por qué ser un derecho. Sólo queda agachar la cabeza, cubrirse la cara con los puños y bancar contra las cuerdas las piñas. Bancar como nunca. Comérselas con humildad, hasta que al contrincante se le cansen los brazos y rogar quedar más o menos enteros para cuando suene la campana. Porque cada señora gritando ante el micrófono de TN es una piña. Cada paneo de la plaza va a ser un piñón. Y éste es un gobierno fuerte, tiene mucha espalda, sólo que tiene que saber cuándo guardar la jeta. Porque el contrincante venía rengo, pero rengo y todo tiene mucho poder de daño. Como decía un viejo sabio, hay que ver el daño que puede hacer un tipo con una pata rota. El contrincante pega a matar.



Hay que bancarse la tarde. Hay que bancarse la noche junto a las semanas subsiguientes con la cara bien cubierta y aguantar hasta el final del round.  Aguantar con la certeza de que va a haber otro round, sin dudas. Porque el contrincante tiene mucha bronca, pero también se cansa. Y nos agarró mal parados, como nos ha agarrado antes. No es la primera vez que estamos acá.


El dólar no se negocia. Estamos hablando de las reservas, la medida que tiene el Estado para demostrar su solidez. Sin reservas no hay Estado. Y sin Estado no hay país posible en el que se pueda vivir medianamente bien. No hay que ser cagón con esto. No hay que tener miedo de explicar por qué no puede ser de otra manera. Debemos comprender que a veces gobernar implica ir un poquito en contra del humor social, y saber comerse las piñas.

Y sí, nos van a putear. Van a prometer que no nos votan nunca más, y van a decir que los peronistas somos todos chorros. Ya lo hicieron antes. Y nosotros nos lo vamos a bancar, plantados en el rincón, contra las cuerdas. ¿Por qué? Porque podemos. Porque nadie más puede. Porque para bien o para mal, no existe en este país expresión política por fuera del peronismo que tenga la solidez necesaria para hacer lo que haga falta y  llevar al país -democráticamente- hacia algún lado. Porque es la responsabilidad que adquirimos en 2003; y renovamos en 2007 y 2011. La responsabilidad de entregar un país en buenas condiciones en el 2015, con nafta en el tanque y listo para que lo agarre el que viene, rogando a Dios que no lo choque.


La Razón de Estado se impone sobre el Humor Social. Si no empezamos a comprender eso, mejor que bajemos la persiana y nos olvidemos de tener un país.

¡FUERZA CRISTINA! ¡FUERZA COMPAÑEROS! ¡VIVA PERÓN! ¡VIVA NÉSTOR! ¡VIVA CRISTINA CARAJO!

sábado, 15 de septiembre de 2012

COUNTDOWN TO RETIREMENT


Éste debe ser el único país del mundo donde existen fanáticos de Megadeth, ramoneros constituidos como tribu (con bandas ramoneras y todo), un partido maoísta; 18 y 1/2 partidos troskistas y tributos a Sabina. ¿Explicación probable? Tal vez el argentino se cree ciudadano de una comunidad global que no es tal, y en el afán de absorber cualquier expresión cultural externa terminamos siendo catalizadores de cosas realmente inverosímiles fuera de su contexto propio.

Sea cual fuere el motivo, la colorada Mustaine sabe cómo satisfacer los gustos del mercado metalero argentino con su PyME: Megadeth. Ya con un sólo empleado de planta -Dave Ellefson- y dos monotributistas flexibilizados que buscan reemplazar a Nick Menza y Marty Friedman, Megadeth regresó una vez más a la Argentina a renovar su compromiso con nuestros gauchos pelilargos ávidos de doble bombo y distorsión.

Para empezar debo decir que es un despropósito presentar a una banda norteamericana en el estadio Malvinas Argentinas. No se puede cobrar una entrada al costo que impone traer una banda del exterior y exponer al pobre contribuyente a los estentóreos sonidos que este auditorio permite. Aparte, el acceso es una garcha.


Más allá de eso, y como se dijo antes, la colorada still does the trick, y a fuerza de carisma y una sólida lista de temas -nunca es mala idea tocarse Countdown to Extinction completo- Mustaine hizo lo suficiente para que uno se vaya contento de pagar lo que pagó. Aún cuando aprovechó un intermedio y utilizó la devoción de su público para cultivar sus relaciones comerciales con la empresa de amplificadores Marshall. (Aviso que ayer 14 de Septiembre cumplió 50 años esta empresa y a la sazón, Mustaine cumplió 51 un día antes).

No hay mucho que no se pudiera adivinar sobre la lista de temas: la consigna eran 20 años de Countdown to Extinction. Si a esto se le suma un A Tout Le Monde sentimental y un cierre con Peace Sells seguido de Holy Wars se puede decir que se cumplieron todas las formalidades. Una grata sorpresa que la duración del show haya excedido por mucho los 50 minutos -exactamente una hora y 50- aunque el sonido dejó mucho que desear (en parte por el recurrente problema que nos presenta el Malvinas Argentinas y en parte porque en los shows en vivo Mustaine tiene el molesto hábito de no dignarse a cantar).

Pero lo que tenía que hacer lo hizo bien, y entre bandera va bandera viene, un "I love you" por acá y un "thank you" por allá logró de a poco ir equilibrando esa relación costo/beneficio que se da cada vez que alguien se gasta una cifra mayor a una Asignación Universal por Hijo buscando un poco de adrenalina thrashera.

Debo aclarar que de las 4 grandes del Thrash me quedo por mucho con Metallica, pero ahí ya no estamos hablando de una PyME sino de una multinacional. Y Napster la sigue teniendo adentro.


(¿Cuál prefieren, la original o el cover de Metallica?)

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