jueves, 6 de diciembre de 2012

SOCIALISMO PARA TODOS

"Es fácil hacer socialismo con plata del Estado". Más allá de algunos exabruptos o frases que fácilmente se pueden sacar de contexto, hay que reconocer que la Presidenta elabora grandes definiciones.

Claro, cada tanto la patea al corner con algunos excesos verbales o declaraciones que se prestan para el titular polémico. Buitres y Caranchos. Ésa fue la definición que Lanata estaba esperando ansioso para recordarnos a todos nosotros -la gente buena- que los jubilados la pasan mal, que son pobres y que el gobierno se les ríe en la cara, como tantos gobiernos antes, y así permitirnos ir a la cama con la tranquilidad de saber que nada cambió.

Para recordarnos también que el gobierno no cumple "lo que dice la ley". La ley es genial, es mágica. Como un Arquitecto Universal de la Creación, basta con que el legislador diga "Sea", y Es. Nuestra legislación es de avanzada, y si se cumpliera todo lo que dispone el cúmulo normativo de este país, seríamos Suiza. Existe un pequeño inconveniente, por supuesto: a la Ley hay que darle algún tipo de sustentabilidad material. Porque a la realidad no la convencés con un paper o con un estudio de la UNESCO. Y el hambre no se va a abolir mediante un fallo judicial, no importa que tan linda sea la legislación que se intente hacer cumplir o los ideales que la inspiraron.


Gobernar es mucho más difícil. Es un acto mucho más complejo que decir "RESUELVO:" y ordenar a otro que haga lo que dispone tu conciencia con recursos que vos desde ya no te ocupás de recaudar. Por eso es que tantos son diputados, y pocos son presidentes. Porque el presidente debe entender como nadie lo que significa la Razón de Estado, y lo ingrato que resulta tratar de llevar todo esto hacia algún lado. El juez se queda, y si lleva una carrera más o menos prolija sin meterse con nadie, se jubila juez (convengamos que no es un pobre jubilado de boina). 

El presidente se la juega, porque a los 4 años lo tienen que volver a votar, y si llega a chocar la nave no se puede presentar nunca más a nada. El Presidente debe comprender lo caro que es el socialismo, porque entre otras cosas, es responsable de reunir y administrar los recursos que utilizará el Legislador para decir lo que es bueno y que luego utilizará el juez para ordenar que se cumpla lo que está bien. Y tiene también que administrar los recursos con un grado de eficiencia suficiente como para que el Legislador y el Juez puedan llegar al ocaso de su vida percibiendo sus jubilaciones de privilegio. Si las cosas estallan, nadie le va a echar la culpa al Juez ni al Legislador, la cuenta la paga el Presidente. Nadie dice que el Presidente sea una víctima del sistema, no conozco a nadie que se haya ido endeudado del cargo. Pero si el Presidente no es víctima, convengamos que ni el Juez ni el Legislador son héroes. Mucho menos el periodista.


Cuando la Presidenta se refiere a buitres y caranchos, no está hablando de los jubilados. Está hablando de los abogados; jueces; periodistas y todos aquellos socialistas justicieros que se dedican a aprovechar la eterna injusticia jubilatoria para jaquear al gobierno que más hizo por los jubilados en los últimos 40 años, y de paso quedarse con algún margen de ganancia que utilizarán para viajar a Cuba.


Mejorar la jubilación de los pasivos siempre es justo, no tiene sentido negarlo. También es jurídicamente correcto. Los montos jubilatorios deben acomodarse a las sentencias existentes porque es lo correcto, y el gobierno debería crear un fondo especial a este exclusivo fin ya que resulta una prioridad además de una reivindicación urgente. Para financiarlo, podríamos cobrarle impuesto a las ganancias a los jueces.

lunes, 3 de diciembre de 2012

LOS 7 BARRABRAVAS


SINOPSIS:

Una peña de socios de Ferro contrata un micro para trasladarse a la localidad de Isidro Casanova y así poder seguir a su equipo que se enfrenta con Almirante Brown. Mas temerosos por su seguridad personal y ante las amenazas proferidas durante la semana por la hinchada del equipo matancero, deciden contactar a un grupo de Barrabravas profesionales sin amo ofreciéndoles entradas y estupefacientes a cambio de protección.

La mayor parte del film se desarrolla durante el encuentro deportivo, llegando a su punto álgido con la apertura del marcador 1 a 0 en favor de Ferro, hecho que propició la invasión de la tribuna visitante por parte de la parcialidad local. Entonces entran en acción los 7 heroicos Barrabravas defendiendo a los hinchas de la furia irracional y salvaje de la banda de La Fragata, plasmando de manera épica la cultura del Aguante, código de honor impertérrito que rige desde tiempos inmemoriales la vida del Barrabrava.

Finalmente, luego de regalarnos 30 minutos de emocionante lucha sin cuartel, el singular grupo regresa al barrio de Caballito, festejando en el micro y sin reparar que a pesar de resultado deportivo favorable, la refriega costó la vida de 5 de los intoxicados héroes. Entonces, ya olvidado por los otros y desde el fondo del vehículo, el mayor de los Barrabravas y líder del conjunto, "Popeye", presencia ajeno la euforia verdolaga y sentencia los hechos con una reflexión final que quedará por siempre en la historia del cine: "Nosotros no ganamos, nosotros perdimos. Los plateístas, en cambio, ellos siempre ganan".


Esta película puede ser considerada por algunos críticos como una apología a la violencia en el fútbol mas para el Anarka se trata de un homenaje al último personaje romántico que sobrevive a la posmodernidad, el Barrabrava. Éste se bate a duelo cada fin de semana y es capaz de sacrificar su vida por un ideal intangible como "El Aguante", demostrándole a los plateístas pequeño burgueses que aún es posible esa utopía de vivir "de la cabeza", sin importar "esas fotos que saca la federal".

Le pongo 4 Crestas Punk, dado que sólo se trata de una remake de Los 7 Samurai de Akira Kurosawa y que -como la hinchada de Ferro- no existe. Aún así sería bueno que alguien la filmara.

jueves, 8 de noviembre de 2012

POR UN PUÑADO DE DÓLARES


Alea jacta est. Nada de lo que se diga a esta altura puede llegar a revertir el hecho de que la convocatoria programada para esta tarde va a ser masiva. Mucho menos lo que se puede llegar a decir desde un blog marginal.

Y sí. La plaza va a estallar. Las razones son más o menos conocidas, y mucho sentido no hay en enumerarlas. Pero hay una razón que se impone por sobre todas. El argentino es un tipo que tiene pocas cosas sagradas, sólo dos. El fútbol y el dólar. Un gobierno se puede sostener tranquilamente sobre fútbol y dólar durante años hasta tanto no se tope con una crisis económica internacional de ésas que exigen un rebooteo del sistema.


Y estamos ya raspando los estrechos bordes de la carestía de dólares. No hay forma agradable de decirle al argentino -o más bien de hacerle entender- que el dólar no es ni tiene por qué ser un derecho. Sólo queda agachar la cabeza, cubrirse la cara con los puños y bancar contra las cuerdas las piñas. Bancar como nunca. Comérselas con humildad, hasta que al contrincante se le cansen los brazos y rogar quedar más o menos enteros para cuando suene la campana. Porque cada señora gritando ante el micrófono de TN es una piña. Cada paneo de la plaza va a ser un piñón. Y éste es un gobierno fuerte, tiene mucha espalda, sólo que tiene que saber cuándo guardar la jeta. Porque el contrincante venía rengo, pero rengo y todo tiene mucho poder de daño. Como decía un viejo sabio, hay que ver el daño que puede hacer un tipo con una pata rota. El contrincante pega a matar.



Hay que bancarse la tarde. Hay que bancarse la noche junto a las semanas subsiguientes con la cara bien cubierta y aguantar hasta el final del round.  Aguantar con la certeza de que va a haber otro round, sin dudas. Porque el contrincante tiene mucha bronca, pero también se cansa. Y nos agarró mal parados, como nos ha agarrado antes. No es la primera vez que estamos acá.


El dólar no se negocia. Estamos hablando de las reservas, la medida que tiene el Estado para demostrar su solidez. Sin reservas no hay Estado. Y sin Estado no hay país posible en el que se pueda vivir medianamente bien. No hay que ser cagón con esto. No hay que tener miedo de explicar por qué no puede ser de otra manera. Debemos comprender que a veces gobernar implica ir un poquito en contra del humor social, y saber comerse las piñas.

Y sí, nos van a putear. Van a prometer que no nos votan nunca más, y van a decir que los peronistas somos todos chorros. Ya lo hicieron antes. Y nosotros nos lo vamos a bancar, plantados en el rincón, contra las cuerdas. ¿Por qué? Porque podemos. Porque nadie más puede. Porque para bien o para mal, no existe en este país expresión política por fuera del peronismo que tenga la solidez necesaria para hacer lo que haga falta y  llevar al país -democráticamente- hacia algún lado. Porque es la responsabilidad que adquirimos en 2003; y renovamos en 2007 y 2011. La responsabilidad de entregar un país en buenas condiciones en el 2015, con nafta en el tanque y listo para que lo agarre el que viene, rogando a Dios que no lo choque.


La Razón de Estado se impone sobre el Humor Social. Si no empezamos a comprender eso, mejor que bajemos la persiana y nos olvidemos de tener un país.

¡FUERZA CRISTINA! ¡FUERZA COMPAÑEROS! ¡VIVA PERÓN! ¡VIVA NÉSTOR! ¡VIVA CRISTINA CARAJO!

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