Este Domingo 20 de Diciembre pudimos leer en La Voz del Calafate al Perro que escribió un artículo rebosante de esperanza y buenos augurios de esos que te alegran el Domingo, y que nos dice:´En su anuario 2010 con predicciones políticas y económicas para el año que se inicia, la revista inglesa The Economist lapida al gobierno argentino. Según la publicación, propiedad de la familia Rotschild y del diario de negocios Financial Times, CFK “está en peligro de perder su empleo antes de que finalice su mandato en 2011”´
Muchos kirchneristas acríticos -ya sea por cortedad ideológica o por razones económicas- enseguida agitarán los fantasmas del golpismo intervencionista que se prepara para dar un batacazo, mediante la complicidad de las finanzas internacionales y las oligarquías locales.
Anarko Peronismo atribuye esto a la cultura política británica (la publicación es inglesa), país en el que el mandato del Primer Ministro puede ser revocado por el Parlamento (situación que se tiende a dar cada vez que cambia la composición de este órgano colegiado).
En la República Argentina en cambio tenemos un sistema presidencialista sólido -calco del sistema norteamericano- que se sustenta sobre una presunción jurídica y es que la voluntad popular que ungió a un mandatario se mantiene hasta transcurridos los 4 años de su gestión. La Constitución Nacional sin embargo, habilita al Congreso Nacional la posibilidad de destituir al Presidente en casos muy específicos y cuando se obtienen determinadas mayorías especiales (caso que descartamos ya que nos encontramos ante un nuevo Congreso pluralista que celebra el consenso y no ante una armada brancaleone compuesta de cualquier mamarracho ideológico que se sale de la vaina por echar a patadas al gobierno y entregarle el control del aparato estatal al interés económico de turno que le garantice 15 minutos de aire televisivo y acceso al presupuesto público en forma de excenciones impositivas para su grupo económico, subsidios para su explotación agropecuaria, planes para su organización social o directamente un chalecito en algún country).
La Doctrina de Constitucionalismo Político de la Lleca reconoce dos excepciones más al principio de legitimidad del Presidente y son los siguientes:
1) Toda vez que un timorato radical está haciendo un gobierno de mierda y el conurbano le estalla en la cara con un empujoncito de algún dirigente cabezón que no le saca el culo a la jeringa y más aún, se pasa meses rosqueando con la Iglesia y la UIA para garantizar la estabilidad de un "gobierno de transición"
2) Los raros supuestos en los que algún gobierno de origen democrático -y de símbolo justicialista la mayoría de los casos pero no todos- se toma el atrevimiento de traspasar aunque sea tímidamente los férreos límites que marca el establishment económico sobre el campo de juego de la Democracia, situación en la que se requerirá el auxilio de las Fuerzas Armadas o cualquier fuerza de choque que se tenga a mano para precipitar una interrupción institucional y llamar a un Gobierno de Salvación en el que se expresen todas las culturas políticas de Izquierda a Derecha que crean en el consenso y en el carácter sagrado de las relaciones económicas que hacen funcionar a este país desde 1852 en adelante (con un empujonctio de algún dirigente cabezón...).
Los ingleses que saben mucho de todo, no cazan un fulbo en cuanto cultura política nacional y es entendible que no vean estas cosas y por eso están perdonados (además, para ellos es sólo cuestión de negocios). Lo imperdonable es que nosotros no nos demos cuenta de cómo viene la mano.